Una noche de esas que quedan para la historia. Argentina se metió en los cuartos de final del Mundial 2026 con una remontada de película ante Egipto, ganando 3 a 2 después de ir perdiendo 2 a 0. Angustia, drama, garra y al final, la alegría de seguir en carrera. La Scaloneta pasó por todos los estados emocionales en noventa minutos que parecieron una eternidad.
Leandro Paredes fue el gran protagonista del equipo en la cancha. El volante central ordenó el juego cuando más lo necesitaba Argentina, cortó con precisión quirúrgica, distribuyó inteligente y metió el quite clave que terminó generando el gol de la victoria. Su personalidad fue fundamental para que el equipo no se desmoronara cuando las cosas se veían negras. Paredes mostró por qué es un jugador de jerarquía internacional y dejó una gran noticia para lo que viene.
En ataque, Enzo Fernández y Cristian Romero fueron los que aparecieron cuando más falta hacían. El Enzito metió un gol de cabeza en el tramo decisivo, ese tipo de tantos que valen oro en estos momentos. Cuti Romero también fue letal en el área, selló la igualdad cuando el equipo estaba en la cuerda floja. Ambos demostraron su importancia en momentos críticos.
Messi nuevamente dejó su marca en el partido, aunque esta vez no fue el protagonista indiscutible. Falló un penal al comienzo que lo condicionó bastante, pero como siempre buscó desequilibrar y terminó anotando. Con ese gol llegó a nueve partidos seguidos marcando en Mundiales y estiró su récord histórico a 21 goles en estas competiciones. La leyenda sigue escribiendo su propia historia.
Los cambios fueron decisivos. Nicolás González entró con una intensidad que le faltaba al equipo en el lateral izquierdo, mientras que Lautaro Martínez fue su mejor versión en el torneo, peleando cada pelota y siendo determinante en la asistencia del 3-2 a Enzo. Gonzalo Montiel también aportó su cuota de energía cuando ingresó. El sábado Argentina enfrentará al ganador de Suiza-Colombia en busca de un lugar en las semifinales, con la moral por las nubes después de esta épica remontada.







