La Araña no se guardó nada. Julián Álvarez salió a la cancha de Atlanta con el pecho inflado después de que Argentina le ganara 3-2 a Egipto en un partidazo que metió a la Selección en los cuartos de final de la Copa del Mundo 2026. Y cuando le preguntaron qué había sentido, el delantero soltó una reflexión que resume todo lo vivido en esa noche de locos.
"No soy mucho de emocionarme, pero esta vez lo sentí", tiró Álvarez sin vueltas. El atacante reconoció que el contexto del partido lo marcó a fuego: "Por cómo se dio todo, es uno de los partidos más importantes de los últimos años de la Selección Argentina". Una declaración fuerte que habla de la magnitud de lo que sucedió en el campo de juego, donde Argentina tuvo que remontar y mantener la fe en los momentos más difíciles.
El Araña enfatizó la importancia de no bajarse del partido cuando todo parecía complicarse. "Sabíamos que no había que dejar de creer, sabíamos de qué éramos capaces", expresó con convicción el atacante del Atlético Madrid. Sus palabras reflejan la mentalidad ganadora que caracteriza a este plantel, ese espíritu de no rendirse jamás que ya es marca registrada de la era Scaloni.
Álvarez también tuvo palabras para reconocer el trabajo de los rivales. "Estos equipos tienen su mérito. Hicimos un buen partido y tuvimos siempre el control, pero ellos pegaron siempre en los momentos justos", analizó de manera equilibrada el delantero. Un reconocimiento justo a Egipto, que no se dejó amedrentar y buscó hasta el final pese a estar en desventaja.
Y claro, no podía faltar la mención a Leo Messi. "Leo sigue demostrando la gran leyenda que es", soltó Álvarez, quien una vez más vio cómo el 10 fue determinante en un partido crucial. Finalmente, el atacante cerró con un mensaje dirigido a la hinchada argentina: "A la gente, agradecerle de todo corazón, que confíen en nosotros". Una frase que resume el vínculo inquebrantable entre el equipo y sus seguidores en esta aventura mundialista que sigue en pie.







