Russell Westbrook bajó el telón. El legendario base de la NBA anunció este miércoles su retiro después de 18 temporadas de una carrera que lo consolidó como uno de los grandes de la historia de la liga. La noticia llegó a través de las redes sociales, con un video narrado por el actor Michael B. Jordan, donde Westbrook dejó que sus números y su legado hablaran por sí solos.
"A veces ni siquiera sabes cuándo ya has visto el final. Tenías que estar allí. Y ahora se terminó", escribió el base en su mensaje de despedida, una reflexión poética sobre una trayectoria que lo llevó desde UCLA hasta convertirse en una de las figuras más dominantes del básquetbol profesional.
Westbrook fue elegido cuarto en el draft de 2008 por los Seattle SuperSonics, justo antes de que la franquicia se mudara a Oklahoma City. Allí pasó sus primeras once temporadas, construyendo una dinastía junto a Kevin Durant y James Harden. Luego llegaron sus aventuras por Houston, Washington, Los Lakers, los Clippers y finalmente Sacramento, donde cerró su carrera la temporada pasada como titular en 58 de 64 partidos, promediando 15.2 puntos y 6.7 asistencias.
Los números que deja Westbrook son de película: 209 triples-dobles, el récord histórico de la NBA y una marca prácticamente imposible de igualar. En segundo lugar está Nikola Jokic con 198. Pero hay más: fue MVP en 2017, el mismo año en que anotó 42 triples-dobles en una sola temporada, un registro que sigue vigente. Además, lideró la NBA en asistencias en tres ocasiones, fue dos veces MVP del All-Star Game y ganó una medalla de oro olímpica en Londres 2012.
Sam Presti, gerente general del Thunder, le rindió homenaje con palabras que resumieron la esencia del "Brodie": "Su creencia interna y su valentía desenfrenada ayudaron a establecer los cimientos de nuestra organización desde el primer día en 2008 y él elevó la confianza e inspiró a nuestra comunidad en cada año posterior". Westbrook fue elegido para el equipo del 75 aniversario de la NBA, un reconocimiento a su impacto histórico. Su legado trasciende las estadísticas: fue el competidor definitivo, el tipo que jugaba cada partido como si fuera el último, dejando todo en la cancha. Ahora, después de casi dos décadas, una era termina.







