Una tarde de básquet en el Parque Las Heras de Nueva Córdoba terminó siendo inolvidable para un grupo de chicos que estaban disfrutando de un picado entre amigos. De la nada, apareció Facundo Campazzo, el base estrella del Real Madrid y capitán de la Selección Argentina, para preguntarles si podía sumarse al partido.
Sin importarle que llevaba jeans, zapatillas urbanas y ropa de salida, el base de 35 años entró a la cancha como uno más. Desde el primer momento mostró la intensidad que lo caracteriza, moviendo la pelota con precisión y transformando un simple picado callejero en una experiencia que ninguno de los presentes olvidará jamás. Los jóvenes pasaron de estar jugando entre ellos a marcar a uno de los mejores bases del básquet mundial.
Las imágenes del encuentro no tardaron en viralizarse en las redes sociales. En los videos se ve a Campazzo disfrutando plenamente del juego, sonriendo y compartiendo la cancha con sus nuevos compañeros de equipo. Pero lo que realmente conquistó a todos fue el detalle con el que se fue: antes de despedirse, Facu intercambió las medias que usaba con uno de los chicos, dejándole un recuerdo imposible de superar después de haber compartido cancha con su ídolo.
A sus 35 años, Campazzo sigue siendo uno de los grandes referentes del básquet argentino. En marzo alcanzó la cifra histórica de 500 partidos vistiendo la camiseta del Real Madrid, donde ha conquistado 15 títulos, y continúa liderando a la Selección Argentina manteniéndose entre los mejores bases del circuito internacional. Su presencia en Córdoba no es casual: el 8 y 9 de agosto será la gran figura de La Crossover, un innovador evento que mezcla básquet y entretenimiento en el Polideportivo Carlos Cerutti.
Durante la presentación del espectáculo, el ex jugador de Denver en la NBA dejó declaraciones que ilusionaron a sus seguidores. "Me siento muy bien física y mentalmente. Ojalá pueda retirarme lo más tarde posible, a los 40 o cuando el cuerpo aguante", expresó Campazzo. Además, sorprendió al hablar de una posible vuelta al país antes de colgar los botines: "Hay una fantasía de jugar en Atenas. De chico iba a ver a Milanesio y al Pichi Campana. Pesa esa camiseta, no es fácil, pero esa fantasía siempre está". Con estos dichos, el base demostró que más allá de la Euroliga, los títulos internacionales o las responsabilidades con la Selección, nunca perdió la esencia: cuando ve una cancha y una pelota, siempre tiene ganas de jugar.







