Independiente Rivadavia cerró un refuerzo ofensivo de peso. Luis Ángel Díaz, extremo colombiano de 22 años, llega desde Envigado para ocupar el vacío que dejó Sebastián Villa tras su transferencia a Boca. El equipo mendocino dirigido por Alfredo Berti buscaba velocidad y capacidad de desequilibrio en las bandas, y encontró en el futbolista cafetero una solución para reconstruir un ataque que necesitaba reactivarse.
La operación se cerró con una inversión de 200 mil dólares por el 70 por ciento del pase del jugador. Díaz deberá superar la revisión médica antes de estampar su firma en un contrato que lo vinculará con la institución hasta diciembre de 2028. Se trata de una apuesta a largo plazo de Rivadavia, que apunta a consolidar un proyecto competitivo en la Liga Profesional.
Nacido en Turbo, Antioquia, Díaz trae en su ADN la velocidad. Su infancia estuvo marcada por el atletismo, disciplina en la que compitió en pruebas de 100 metros llanos y carreras con vallas. Esa formación física explica gran parte de la aceleración que después trasladó al fútbol. Aunque su madre prefería que se alejara del deporte, el apoyo de su padre fue determinante. A los nueve años comenzó su camino como futbolista y rápidamente se incorporó a Envigado, cantera reconocida en Colombia por el desarrollo de jóvenes talentos.
Su trayectoria en el fútbol profesional lo llevó a integrar la selección Sub-20 de Colombia y participar en la Copa Libertadores de esa categoría en 2023. Con Envigado acumuló 130 partidos, 14 goles, cinco asistencias y más de 9.400 minutos disputados. Durante 2025, antes de su llegada a Argentina, jugó 46 encuentros entre la liga colombiana y la copa nacional, sumando cuatro tantos y tres asistencias. Sin embargo, también registra una historia disciplinaria con 16 tarjetas amarillas y una expulsión directa, algo a tener en cuenta en su adaptación al fútbol argentino.
Díaz afronta ahora su primer desafío fuera de Colombia. Aunque sus características no son idénticas a las de Villa, el extremo posee herramientas propias que pueden resultar valiosas: potencia física, aceleración en espacios abiertos y versatilidad para jugar por ambas bandas. Se trata de un jugador aún en etapa de crecimiento que deberá demostrar rápidamente su capacidad para competir en la Liga Profesional argentina. Rivadavia apuesta a que la velocidad y el desequilibrio que promete Díaz sean la clave para reactivar un ataque que quedó tocado con la partida de Villa.







