River sumó otro capítulo incómodo en su gestión deportiva. Este miércoles se confirmó la rescisión del contrato de Alex Woiski, un mediapunta que llegó con toda la pompa pero se fue sin haber pisado el campo en Primera. Un caso que ejemplifica los errores en la selección de talentos del club.
El español-argentino, nacido en Palma de Mallorca hace 20 años, fue presentado en julio del año pasado junto a Marcelo Gallardo en el predio de Cantilo. La dirigencia lo blindó con una cláusula de rescisión de 100 millones de euros, una cifra descomunal para un juvenil sin trayectoria en Primera División. La apuesta llegaba en medio del boom de los europibes en la Selección, con Nico Paz como máximo exponente, y Woiski contaba con antecedentes interesantes: fue seguido por el Barcelona, tenía madre argentina y hasta fue convocado al Sudamericano Sub 20 de 2025.
Pero la realidad fue otra. Tras firmar su contrato hasta finales de 2027, el joven apenas se entrenó con el primer equipo bajo la supervisión de Gallardo. Eso fue lo más cerca que estuvo de debutar. Nunca concentró con los profesionales, nunca disputó un minuto oficial. Su paso por Núñez se limitó a un anodino ciclo en Reserva donde participó en apenas 18 de 37 partidos posibles, con solo ocho apariciones en lo que va del 2026. Sus únicos goles llegaron en septiembre de 2025 ante Boca (en el Superclásico de Reserva) y en marzo contra Unión.
La dirigencia del CARP consideró que lo mejor era cortar el vínculo y permitir que Woiski continúe su carrera en otro equipo. Una decisión que, aunque sensata a nivel deportivo, expone nuevamente los errores en la evaluación de talentos. Gastar capital político y recursos en blindar a un futbolista con una cláusula millonaria sin que demuestre nada en Primera es un lujo que River no puede darse.
El caso de Woiski se suma a otros fracasos recientes en la búsqueda de jóvenes promesas. Mientras tanto, el club continúa con la depuración del plantel, intentando limpiar las sombras de apuestas fallidas que aún rondan el predio de Cantilo.







