El mercado de pases sudamericano recibió un baldazo de agua fría. La llegada de Vozinha a Colo Colo, uno de los movimientos más resonantes de la temporada, atraviesa momentos de incertidumbre total y la operación que parecía encaminada ahora tambalea peligrosamente.
El guardameta caboverdiano, internacional con su selección, debería haber pisado suelo santiaguino el martes pasado. El viaje se reprogramó para la madrugada del miércoles, pero tampoco se materializó. Los problemas con la documentación migratoria frenaron el desembarque. La dirigencia colocolina entonces apuntó a la noche del jueves como nueva fecha, pero esa alternativa también se esfumó. El pase sigue sin definirse y la incertidumbre crece a cada hora que pasa.
Pero ahora salió a la luz un escollo que podría ser mucho más complicado que los trámites burocráticos. El reglamento del fútbol chileno contiene una disposición clara: los futbolistas solo pueden llevar nombres o apellidos en sus camisetas. Los apodos están prohibidos. Y eso es un problema monumental para Vozinha, cuyo seudónimo se convirtió en marca registrada a nivel mundial tras su desempeño en el Mundial, abriendo las puertas a jugosos acuerdos comerciales que dependen directamente de ese nombre.
Para sortear esta limitación normativa, Colo Colo tendría que impulsar una votación del directorio completo del fútbol chileno. Un trámite que no solo tomaría tiempo valioso, sino que también podría resultar infructuoso y terminar frustrando toda la negociación. La dirigencia del Cacique se encuentra ahora en la encrucijada: resolver asuntos migratorios es una cosa, pero cambiar reglamentaciones de una federación completa es harina de otro costal.
El arquero caboverdiano llegó a ser una de las sensaciones del mercado sudamericano, pero las complicaciones administrativas y reglamentarias lo han convertido en un fichaje lleno de obstáculos. Colo Colo deberá definir si vale la pena seguir insistiendo o si es momento de buscar alternativas más viables en el arco.







