Un mar de gente tiñó de rojo, blanco y azul las calles de Oslo este lunes. Más de 120 mil noruegos se volcaron a las plazas de la capital escandinava para recibir a los héroes que llevaron a la Selección Nórdica hasta los cuartos de final del Mundial 2026, donde lograron la hazaña de eliminar a Brasil. Una multitud que no tenía precedentes en el país, dispuesta a festejar el histórico desempeño de su equipo.
El plantel aterrizó en el Aeropuerto de Gardermoen poco después de las 19 horas, hora local, procedente de Estados Unidos. La bienvenida fue de película: dos camiones de bomberos recibieron al avión con un espectacular arco de agua que marcó el inicio de una jornada que quedaría grabada para siempre en la memoria colectiva noruega. Desde allí, los futbolistas se trasladaron hacia el corazón de Oslo, donde los esperaba primero una ceremonia en el Palacio Real y luego el encuentro con la multitud congregada en la plaza principal.
El rey Harald V, a sus 89 años, fue quien abrió las puertas del Palacio Real para recibir a los campeones. Una charla cálida y emotiva entre la realeza y los jugadores que pasaría a la historia. Sin embargo, no todos pudieron estar presentes en la gran fiesta popular que vendría después. La figura de la selección, Erling Haaland, brillo por su ausencia en el encuentro con los hinchas. El entrenador Ståle Solbakken explicó lo ocurrido: "Él y Sander Berge tenían compromisos que no podían incumplir. Saludaron al rey y mantuvieron una larga conversación con él, pero luego tuvieron que marcharse. No es culpa suya, es porque nos retrasamos tres o cuatro horas en Estados Unidos. Y para muchos otros aquí, el tiempo se nos echó encima". Una situación que no empaño el festejo de un pueblo entero.
Lo que sucedió después en la plaza fue simplemente épico. Solbakken, el capitán Martin Ødegaard, el príncipe heredero Haakon y su hija, la princesa Ingrid Alexandra, encabezaron la comitiva mientras decenas de miles de noruegos aclamaban sin parar. Y allí ocurrió el momento que probablemente recordarán por generaciones: los jugadores realizaron el tradicional remo vikingo junto a los más de 120 mil hinchas presentes, mientras el príncipe heredero marcaba el ritmo de la brazada con un tambor. Una imagen de película, una conexión absoluta entre el pueblo y sus héroes deportivos.
Luego, el plantel continuó su travesía por las calles de Oslo a bordo de un micro descapotable, recorriendo la ciudad en medio de un océano de hinchas vestidos con los colores patrios. El calor fue implacable durante la celebración: al menos tres personas debieron recibir asistencia médica por las altas temperaturas, aunque lograron ser supervisadas sin mayores complicaciones. El director de operaciones de la policía noruega, Sven Christian Maximilian Lie, fue claro al respecto: "Es el calor. No hay otro drama que el hecho de que se han sentido mal y han sido ayudados para que estén supervisados". Lo importante es que la policía local confirmó que no se registraron incidentes de naturaleza indeseable. Una fiesta gigante, segura y completamente entregada al sueño que esta selección cumplió en el Mundial 2026.
The national team is parading through Oslo in an open-top bus from the Royal Palace to City Hall, as people line the streets to celebrate Norway’s historic World Cup achievement. pic.twitter.com/aAXJn7Z6vk
— Joakim 🌹🇳🇴🇪🇺 (@joakial_) July 13, 2026







