La tarde de gloria en el Miami Stadium se tiñó de preocupación para Jude Bellingham. El volante inglés fue figura descollante en la goleada sobre Noruega con un espectacular doblete que metió a Inglaterra en la semifinal del Mundial 2026, pero el festejo quedó opacado por una incómoda molestia que reaparició en su hombro izquierdo. Una zona que lo ha perseguido durante años y que ahora vuelve a encender las alarmas de cara al duelo de semis frente a la Argentina.
Los gestos no mienten. Durante el partido, Bellingham fue visto en reiteradas oportunidades agarrándose la articulación tras un choque en el juego. En los cooling breaks, el mediocampista de 23 años conversaba con los fisioterapeutas ingleses mientras seguía tocándose la zona lesionada, incluso mientras recibía indicaciones del técnico Thomas Tuchel. Esos movimientos involuntarios fueron la primera señal de que algo no estaba bien en su cuerpo.
La confirmación llegó después del pitazo final. En la ceremonia de premiación, cuando Bellingham recibió el reconocimiento como MVP del encuentro, quedó registrado elongando su hombro y masajeándose la zona comprometida. Horas después, medios especializados en fútbol español confirmaron que el diez continuaba con molestias tras el partido, extendiendo la preocupación más allá de lo que se veía en cancha.
Esta no es la primera vez que el crack del Real Madrid carga con este problema. El origen se remonta a septiembre de 2023, cuando en un choque frente al Rayo Vallecano intentó pasar el balón con el pecho, cayó mal y sufrió una luxación en el hombro izquierdo que él mismo describió como "el dolor más intenso que había sentido hasta el momento". Fue baja por dos semanas, pero la lesión nunca fue completamente resuelta. A comienzos de esta temporada, tras la conclusión del Mundial de Clubes, finalmente se decidió a operarse para prevenir futuras luxaciones, una intervención que lo marginó de las canchas durante dos meses y medio.
Durante su recuperación, Bellingham había expresado su fastidio por la situación. "He llegado al punto en el que el dolor no es tan malo. Estaba harto de jugar con el cabestrillo. Estoy perdiendo mucho peso de sudar tanto. Llevo tiempo esperando y se me está agotando la paciencia, pero los fisios y los médicos están siendo increíbles y quiero sentirme libre", había manifestado semanas atrás. Sin embargo, los gestos en el partido de ayer sugieren que la molestia sigue presente.
Las publicaciones que Bellingham compartió en Instagram tras la victoria también llamaron la atención. Subió una selfie en blanco y negro recuperándose con una máscara de oxígeno, y otra en la pileta de concentración que dejó a la vista la cicatriz considerable que le quedó en la articulación tras la operación. Dos imágenes que, más allá de su intención original, refuerzan la preocupación sobre el estado físico del volante inglés de cara a los compromisos decisivos que se avecinan.







