La Scaloneta salió a la cancha y le mostró al mundo que los campeones no envejecen. Con una victoria contundente 3-0 ante Argelia en su debut en el Mundial 2026, Argentina demostró que sigue siendo la potencia que ganó el torneo hace poco. Lionel Scaloni comandó a sus muchachos con una idea clara: juntar pases, avanzar todos juntos y dominar con autoridad.
Messi fue descomunal. El Rosarino se despachó con un hat-trick histórico, su primer triplete en Mundiales. Lo mejor vino en el primer tiempo cuando De Paul metió un pase de esos que se ven una vez cada tanto, atravesando cuatro argelinos para que Leo recibiera con la cancha de frente. La Pulga aceleró y la colgó del ángulo con precisión letal.
La idea de la Scaloneta es clara: mediocampistas que vuelan. En cancha estuvieron De Paul, Alexis Mac Allister, Enzo Fernández y Thiago Almada. Todos tocan, todos se mueven, todos participan. No son jugadores de músculo, sino de técnica pura. Por eso la tenencia fue abrumadora, aunque faltaron más situaciones de peligro en el primer tiempo. Apenas un disparo lejano de Almada muy alto y un cabezazo débil de Martínez antes del grito del Rosarino.
Lo defensivo complicó un poco, es verdad. Argelia tuvo sus momentos y Argentina tardó en recuperar la pelota en algunos pasajes. Pero ese es el precio de tener a Cristian Romero y Lisandro Martínez en la zaga. Licha ganó la pulseada contra Otamendi sin problemas. La Scaloneta quita por presión tras pérdida o por la lectura inteligente de sus jugadores, no por fuerza bruta.
En el complemento, Scaloni hizo cambios inteligentes. Entraron Nahuel Molina, Nicolás González y Julián Álvarez. Argentina tuvo espacio para correr y Leo brilló con dos goles más para completar el hat-trick. Después del tercero, la Pulga le pidió el cambio al técnico para descansar un poco. Los argelinos pasaron de la esperanza al abatimiento.
De Paul también fue noticia. El Motorcito llegaba con dudas por su presente en Inter Miami, pero demostró que la competitividad de la MLS no lo afectó. Tuvo un rendimiento enorme, impulsado por ese pase magistral que abrió el duelo.
Con Messi celestial, con volantes que vuelan, con una idea que sale de memoria y con autoridad de campeón, la Scaloneta comenzó el sueño del bicampeonato como corresponde. Acá está el campeón y avisa que vino a quedarse.







