A siete días de ese golpe durísimo que fue perder la final frente a España, Lionel Scaloni decidió romper el silencio. El técnico de la Selección, quien se tomó unos días de descanso en Mallorca después de la debacle, compartió un sentido mensaje en sus redes sociales que dejó al descubierto toda la carga emocional de esta etapa tan compleja.
En el posteo, Scaloni no se anduvo con vueltas. Pidió disculpas directas a la hinchada argentina por no poder traer otra Copa a casa, esa que hubiera sido la alegría que todos necesitaban. Pero lejos de quedarse en la lamentación, el DT decidió destacar lo que realmente importa: el mensaje que dejó ese grupo de jugadores que él mismo define como sus "guerreros".
El entrenador describió una semana de emociones encontradas, donde la tristeza convivió con momentos de alegría, donde el llanto se mezcló con sonrisas. En ese contexto tan particular, Scaloni resaltó el esfuerzo, las ganas y esa actitud del "yo puedo" que caracterizó a la delegación durante toda la competencia. El "no bajar los brazos" cuando todo se pone cuesta arriba, el darlo todo aunque ya no tengas más, eso fue lo que el técnico consideró como el verdadero trofeo.
Pero había un detalle que no pasó desapercibido en el mensaje. Scaloni incluyó una frase que levantó más de una ceja: la capacidad de "aguantar baldazos de agua fría de GENTE QUE NO NOS CONOCE", escribiendo esas últimas palabras en mayúsculas. Una indirecta clara que abrió el debate sobre las críticas que recibió el equipo durante el torneo.
Para cerrar, Scaloni agradeció a su cuerpo técnico, a los 26 futbolistas que representaron al país y a todo el personal de AFA que trabajó en silencio para que el equipo estuviera cómodo. También tuvo palabras para la gente, reconociendo el cariño que recibió en estos días. Y completó con una posdata que resume su filosofía: "Quien tiene un amigo argentino, tiene un tesoro".
Los días previos al viaje de Scaloni a Europa fueron de locura total en Pujato, su pueblo natal. El técnico se encontró con cientos de fanáticos que se agruparon a las afueras de su casa, esperando un saludo, una firma o una foto. Scaloni, siempre predispuesto y con una sonrisa, se quedaba horas conversando con la gente, firmando autógrafos y regalos de todo tipo. Desde camisetas y pelotas hasta artesanías y comida casera. Hubo incluso un nene que le llevó un contrato ficticio escrito a mano para que siga hasta el 2030, que Scaloni firmó entre risas.
Lo particular fue que el sábado el DT salió de su casa pero avisó que no podía quedarse porque tenía que ir al dentista. Sin embargo, cumplió su palabra: regresó y se quedó con la gente. Esa lealtad con los suyos, ese contacto directo con la hinchada, es lo que define a Scaloni más allá de los resultados. Su contrato vence en diciembre y ya anticipó que seguramente cortará, pero por ahora sigue siendo el entrenador de la Selección Argentina y sigue dejando clara su conexión con el pueblo.







