Thiago Almada bajó del avión en San Juan con una misión clara: cumplir una promesa de fe. El mediocampista del Atlético Madrid llegó al Aeropuerto Domingo Faustino Sarmiento a las 13:45 horas para visitar la Difunta Correa en Vallecito, apenas días después del subcampeonato argentino en el Mundial 2026. Una peregrinación discreta pero cargada de significado para el talentoso volante ofensivo.
La visita no fue de circo mediático. Almada entró y salió en menos de una hora, sin hacer declaraciones públicas ni publicar nada en sus redes sociales. Mantuvo todo en la más absoluta reserva, aunque eso no impidió que trabajadores del aeropuerto y gente que estaba en el lugar se acercara a saludarlo. El futbolista, con buena onda, se prestó para las fotos que le pidieron, pero nada más. Así es como lo hace: de perfil bajo pero cercano con la gente.
La promesa viene de atrás. Antes de que arrancara el Mundial, los padres de Almada ya habían viajado a Vallecito para encomendarse y pedir por la Selección Argentina. Esa experiencia familiar lo marcó, y el mediocampista asumió el compromiso de volver cuando terminara el torneo para agradecer. Una vez en el santuario, encendió una vela en señal de gratitud, un gesto simple pero profundo que quedó registrado en fotos que después circularon por redes sociales. Luego de Vallecito, continuó su recorrida religiosa en el santuario de San Expedito en Bermejo, donde también cumplió promesas y se detuvo para firmar autógrafos y conversar con los que lo reconocieron.
No viajó solo. Almada se movió acompañado por un grupo reducido de amigos y familiares, además de gente del entorno de la AFA. Es curioso que el presidente Claudio "Chiqui" Tapia también sea devoto de la Difunta Correa, algo que los comentaristas locales no dejaron pasar. La provincia cuyana terminó siendo testigo de uno de los episodios más comentados del paso de Almada por Argentina después del Mundial, con imágenes que se viralizaron en las redes mostrando al futbolista en los sectores más icónicos del santuario, vestido con un buzo blanco y pantalón deportivo.
El volante ofensivo surgido de las inferiores de Vélez tuvo un rol destacado en la campaña mundialista de Lionel Scaloni. Fue titular en el partido de apertura contra Argelia e ingresó de forma determinante en el crucial encuentro de cuartos de final frente a Suiza. Ahora, con su pase en poder del Atlético Madrid, Almada es pretendido tanto por Flamengo como por River, pero antes de pensar en lo que viene, cumplió con lo que le debía a la fe.







