Se acabó. La historia de Cristiano Ronaldo en los Mundiales terminó en Dallas con un llanto que lo dice todo. Portugal cayó ante España en octavos de final y CR7, a los 41 años, se despidió de las Copas del Mundo sin poder regalarse ese gol que tanto anhelaba. Seis Mundiales consecutivos, un récord compartido solo con Messi, y esta vez el adiós llegó sin la gloria que merecía.
El portugués no fue de los mejores en cancha. Completó 10 de 12 pases precisos, intentó tres remates y tuvo una ocasión clara que Unai Simón le sacó con una buena atajada. Roberto Martínez lo dejó hasta el último minuto, buscando ese milagro que nunca llegó. En el último ataque, un tiro libre donde peinaron la pelota y la vieron pasar cerca. Ahí terminó todo. Sin goles en esta cita, sin la despedida gloriosa que se merecía el máximo goleador de la historia del fútbol con 976 tantos en su carrera.
Lo que vino después fue puro sentimiento. Cristiano se dirigió a una de las cabeceras del estadio para aplaudir a los hinchas portugueses, pero no pudo contener las lágrimas. Ahí estaban todas las emociones: la frustración de no poder darles una alegría más, la tristeza de cerrar un ciclo extraordinario, el peso de 41 años de carrera en la elite. Fueron 143 goles en 233 partidos con la camiseta de Portugal, el máximo que jamás registró futbolista alguno para una selección. Solo uno llegó en fase de eliminatoria de un Mundial, de penal ante Croacia.
Su hermana ya lo había adelantado durante el torneo: este era el último baile de CR7 en una Copa del Mundo. El mismo Cristiano lo confirmó después, aceptando que aunque no se retiraba del fútbol, sí cerraba la puerta de los Mundiales para siempre. Se va con tres títulos en su haber: la Eurocopa 2016 con esa histórica final ante Francia, y dos Nations League, en 2019 y 2025. Logros que lo cimentaron como uno de los más grandes, pero que no alcanzaban para llenar ese vacío de no ganar un Mundial.
Cristiano seguirá su carrera en el Al Nassr, donde ya había conquistado un título local antes de viajar a este certamen. Su retiro definitivo no tiene fecha fijada, pero lo que sí está claro es que nunca más volverá a pisar una cancha de Mundial. El crack portugués se va con la cabeza alta, pero con el corazón roto por no poder despedirse de la manera que soñaba.







