La Primera Nacional no da tregua. Ya son 40 los entrenadores que han caído esta temporada y la cuenta sigue. Con apenas diez fechas para el cierre, los equipos apuestan por cambios desesperados buscando respuestas que no llegan. La fecha 26 fue especialmente despiadada: cuatro técnicos perdieron sus banquillos y tres de ellos ya tienen reemplazo.
En plena definición, cuando cada punto vale oro y el descenso, el Reducido y la copa empiezan a tomar forma, los clubes no dudan en hacer volantazos. De los cuatro entrenadores que se fueron, tres estaban al frente de equipos luchando por no caer a la Primera B: Acassuso, Patronato y Defensores de Belgrano. El cuarto fue Leo Lemos, quien dejó Los Andes después de cuatro derrotas consecutivas que sacaron al Milrayitas del top ocho.
En San Isidro, Tobías Kohan duró apenas 14 partidos. Su paso por Acassuso dejó un saldo desalentador: dos triunfos, seis empates y seis derrotas. El Quemero, último en la Zona A y a tres puntos de la salvación, decidió apostar por la experiencia. Ricardo Pancaldo, quien ya dirigió a Chaco For Ever y Deportivo Madryn, llegó a Ssuso con la misión de frenar la caída libre hacia la Primera B.
Patronato también se movió. El empate frente a Gimnasia de Jujuy cuando ganaba por dos goles fue la gota que derramó el vaso para Marcelo Candia. En 17 partidos acumuló apenas dos victorias, once empates y cuatro derrotas. Su reemplazo fue Marcelo Fuentes, quien regresa al Rojinegro para su quinto ciclo en el club. Llega después de ocho meses sin dirigir, tras perder la final por el ascenso con Deportivo Armenio. El desafío es titánico: un plantel que no gana hace 12 encuentros y está metido en la zona roja. Este miércoles debuta contra Atlanta en el Bartolomé Grella.
En Belgrano, César Vigevani no pudo encontrar la sintonía en sus 12 presentaciones. El Dragón, a dos puntos del descenso, contrató a Mariano Campodónico para salvarse. El ex San Martín de Tucumán ya está trabajando pensando en el viaje a Bolívar. Por último, Leo Lemos se fue de Los Andes luego de 72 partidos y 23 meses. Las cuatro derrotas consecutivas, con una goleada en el derbi ante Temperley, terminaron por hundirlo. Sergio Benet asumió interinamente con la tarea de reubicar al Milrayitas en los primeros ocho y cambiarle la cara al equipo.







