Fue como un puñal por la espalda. Nacho Rodríguez, ese futbolista que hace poco tiempo defendía los colores del Torito, volvió para arruinarle la tarde a Nueva Chicago. El delantero no perdonó y le metió el gol que le dio la victoria a Atlanta en un partido que dejó un clima de tormenta en Mataderos. Los hinchas salieron con los dientes apretados, entonando cánticos contra el plantel que no encuentra rumbo.
El panorama en el Torito es cada vez más oscuro. Chicago atraviesa su peor momento de toda la temporada, ese en el que todo se desmorona en cuestión de semanas. Primero llegó Gastón Lotito como tercer técnico del año, relevando a Luis García y Germán Lanaro. Después vino el trago amargo del clásico perdido contra All Boys. Y ahora, con esta caída ante Atlanta, el equipo suma su tercera derrota al hilo y se acerca peligrosamente al borde del precipicio: apenas cuatro puntos lo separan de Patronato, el último en puestos de descenso de la Zona B de la Primera Nacional.
Rodríguez no tardó en hacer daño. Temprano en el partido, el ex Boca se metió por la derecha, recibió una pelota profunda y definió con precisión por encima de Facundo Masuero. Fue rápido, fue letal, fue ese golpe que no te ves venir. A partir de ese momento, Chicago buscó la reacción, tuvo sus chances para emparejar el partido, pero se encontró con dos arqueros en estado de gracia del lado de Atlanta.
En el primer tiempo, Lautaro López Kaleniuk fue una muralla en el arco del Bohemio. Cuando tuvo que salir por una molestia, entró Francisco Rago y continuó con la tarea de mantener intacto ese 1-0. Los tiros llegaban, las ocasiones se presentaban, pero el Toro no pudo convertir. La frustración creció con cada minuto que pasaba, y cuando sonó el final, la bronca explotó en las tribunas.
Chicago sigue hundiéndose en una crisis que parece no tener fondo. Sin victorias recientes, con un técnico que recién arranca, y con la sombra del descenso cada vez más cerca, el Torito necesita reaccionar ya mismo. Los próximos partidos serán de vida o muerte, porque en la Primera Nacional no hay margen para el error. Lotito tendrá que encontrar las respuestas rápido, porque el reloj corre y Mataderos ya está perdiendo la paciencia.







