Una noche para el olvido en Villa Maipú. Chacarita tuvo el triunfo en la mano pero se lo dejó escapar de la peor manera: San Martín de Tucumán le dio vuelta el partido y lo metió en la zona brava. Lo que parecía ser una victoria fundamental para respirar en la lucha por la permanencia terminó siendo un golpe durísimo en la Zona B de la Primera Nacional.
El Funebrero empezó con otra energía. Participativo, activo y con confianza, rompió el cero en el primer tiempo gracias a una buena jugada de Mario Sanabria que Maxi Meléndez supo aprovechar tras una pelota perdida en el área. El 1-0 desató la locura en las tribunas y todo parecía encaminarse hacia donde querían.
Pero el fútbol es traidor y la Segunda División no perdona. En el complemento, Chacarita se fue desmoronando. Los nervios y la presión de tener que cuidar el resultado lo llevaron a replegarse, a jugar con miedo. Y ahí fue cuando San Martín aceleró con todo. Luca Arfaras, el pibe de 20 años a préstamo desde Estudiantes, se convirtió en la pesadilla del Funebrero: primero igualó el marcador con su olfato goleador en el área y después, pocos minutos después, sacó un bombazo que le dio vuelta la historia. Fue el golpe de gracia.
Con esta derrota, Chacarita corre serio riesgo de caer a puestos de descenso por primera vez en toda la temporada. Ahora depende de lo que haga Patronato este miércoles contra Atlanta en el pendiente de la fecha 21. Si el Santo gana, el Funebrero se mete en la zona de peligro.
Una noche amarga para los de Villa Maipú, que vieron esfumarse una oportunidad de oro para tomar aire en una lucha que cada vez se pone más complicada. La permanencia sigue siendo una montaña rusa en la Primera Nacional.







