La Bombonera está hecha un desastre. El partido entre Boca y O'Higgins del 23 de julio por la Copa Sudamericana dejó al descubierto lo que todos veníamos viendo: el estado del campo de juego del Alberto J. Armando es una catástrofe. Y la dirigencia xeneize no tuvo otra opción que tomar una decisión drástica: mudarse de casa.
La comisión directiva analizó varias alternativas en la provincia y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Estuvieron mirando el Cilindro de Avellaneda, el José Amalfitani y otros escenarios. Pero al final ganó la practicidad. El Tomás Adolfo Ducó, en Parque Patricios, fue la opción elegida. Y la razón es de pura lógica: está a apenas 2,2 kilómetros de La Boca. Mucho más cercano que el Presidente Perón de Avellaneda, y infinitamente más accesible que los estadios de Lanús o Vélez, que quedan a más de diez kilómetros. Para los jugadores y para la gente, la mudanza es casi imperceptible.
El club intentó recuperar el pasto durante el receso con todo lo que tenía a mano: maquinaria pesada, trabajos intensivos, de todo. Pero los plazos no se cumplieron. Cuando Boca volvió a jugar como local, la realidad fue implacable: agujeros por todos lados, especialmente en las zonas con menos luz solar, frente a los bancos de suplentes y los palcos. No había forma de que el equipo siguiera jugando en esas condiciones. Así que decidieron dar un paso al costado temporalmente para poder trabajar sin presión.
El primer partido en el Ducó será el próximo miércoles a las 19 contra Estudiantes de La Plata, por el Torneo Clausura. Después llega el clásico con Vélez Sarsfield el sábado 8 de agosto, con horario a confirmar. Y probablemente también juegue en Parque Patricios el partido de ida de octavos de final de la Copa Sudamericana ante Deportivo Recoleta. La mudanza durará lo que sea necesario para que el pasto esté en condiciones.
No es la primera vez que Boca tiene que resignar su cancha. En 2022 se mudó a Liniers para recibir a Rosario Central por problemas en el terreno. Y hace dos años trasladó su localía al Nuevo Gasómetro de San Lorenzo para enfrentar a Sarmiento de Junín, después de que un temporal dejara el drenaje hecho un desastre. Pero lo que sí es histórico es volver al Ducó después de más de cuatro décadas. La última vez que Boca jugó en ese estadio fue el 16 de diciembre de 1984, cuando con Mario Zanabria en el banco goleó 2-0 a Rosario Central con goles de Ariel Krasouski e Ivar Stafuza. Ahora vuelven, pero con la esperanza de que sea solo un paréntesis en la historia azul y oro.







