En el tenis profesional existe una máxima que se repite constantemente: ser un crack en singles no garantiza nada en dobles. Y viceversa. Una pareja bien engranada puede tumbar a dos cracks individuales sin mayores problemas. Lo que pasó este martes en los cuartos de final del Masters 1000 de Montreal fue exactamente eso: un batacazo de proporciones considerables que puede marcar un antes y un después en las carreras de dos tenistas argentinos.
Francisco Cerúndolo y Tomás Etcheverry despacharon 6-3 y 6-4 a Harri Heliovaara y Henry Patten, los números 1 del mundo en dobles. Un resultado contundente que los metió de lleno en la pelea por el título en Canadá. La dupla argentina jugó de forma casi impecable durante 1 hora y 19 minutos, sin cometer errores que los comprometieran. Más allá del marcador, lo que llama la atención es cómo neutralizaron a los líderes del ranking ATP: les quebraron el servicio en dos ocasiones (una por set, determinantes para ganar cada parcial) y salvaron los diez puntos de quiebre que tuvieron sus rivales. Heliovaara y Patten nunca pudieron romper ni una sola vez en diez juegos. Eso habla de una defensa impenetrable.
La historia de este torneo para los argentinos es aún más llamativa. Ambos llegaron a Montreal como singlistas y decidieron jugar juntos en dobles de manera secundaria. Resultado: en la primera ronda eliminaron a los campeones defensores, los británicos Julian Cash y Lloyd Glasspool (nada menos que en pista dura), pasaron por walkover en segunda ronda y ahora acaban de vencer a los números 1 del planeta. Es el tipo de progresión que suena casi irreal, pero está sucediendo.
Ahora les toca esperar a sus rivales de semifinales, que saldrán del cruce entre Luz/Matos y Andreozzi/Guinard (hay chances de que sea un duelo completamente argentino). Pero lo importante es que Cerúndolo y Etcheverry están a solo dos victorias de lograr algo que nunca antes habían conseguido: ganar un título de dobles. El primero acumula cinco coronas en singles, el segundo una, pero ninguno de los dos tiene trofeos en la especialidad. Si consiguen llevarse el torneo, el salto en el ranking de dobles será exponencial para ambos.
"A semis, hermanito", fue la arenga del Retu en la cancha después de cerrar el partido. Esa complicidad y esa energía que muestran como pareja podría ser la clave para seguir sorprendiendo en Montreal. Porque si ya batieron a los números 1, ¿qué no pueden hacer en las próximas rondas?







