El tenis profesional volvió a enfrentarse a uno de sus fantasmas más oscuros. La Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA) anunció la suspensión provisional del australiano Nick Kyrgios tras detectarse benzoilecgonina, un metabolito de la cocaína, en una muestra tomada el 22 de junio durante el ATP 250 de Mallorca. El anuncio llegó como un baldazo de agua fría para el circuito, especialmente considerando que Kyrgios fue número 13 del ranking en 2016 y finalista de Wimbledon en 2022.
Desde Londres, la ITIA fue clara en sus términos: "La cocaína es un estimulante y una sustancia de abuso incluida en la Lista de Sustancias Prohibidas de la AMA y está vetada en competición según el Programa Antidopaje de Tenis. Si se consume fuera de competición, se aplican sanciones reducidas para sustancias de abuso". El comunicado también precisó que "Kyrgios tiene derecho a apelar la suspensión provisional, pero hasta la fecha no lo ha hecho". La pelota está en su cancha para decidir si impugna las acusaciones.
Este caso no es un fenómeno aislado en el deporte de la raqueta. A lo largo de los últimos treinta años, varios tenistas de renombre han tenido que lidiar con positivos por cocaína, generando escándalos que marcaron sus carreras. Algunos lograron regresar, otros vieron truncadas sus trayectorias. Lo cierto es que el tenis ha tenido que enfrentar una y otra vez este problema, cuestionando tanto los sistemas de control como la integridad del deporte.
Martina Hingis, la suiza que fue número 1 mundial en 1997 y ganadora de 43 títulos, anunció su retiro en 2007 tras un positivo por cocaína en Wimbledon. La tenista siempre negó categóricamente el consumo: "Nunca tomé drogas. Encuentro esa acusación horrenda, monstruosa". Hingis fue contundente en su defensa, argumentando que "si golpeara la pelota en un estado de euforia, no funcionaría, sería imposible mantener la coordinación requerida para jugar a alto nivel bajo la influencia de drogas. Y sé otra cosa. Me aterrorizaría tomar drogas". Aunque la prueba B confirmó el positivo, Hingis se sometió a un control capilar que resultó negativo, al igual que todos sus análisis durante doce años de carrera. Decidió retirarse, pero sorpresivamente regresó en 2015 para competir en Fed Cup y dobles.
Daniel Evans, el británico nacido en Birmingham en 1990, tuvo un camino diferente. Suspendido entre 2017 y 2018 por consumo de cocaína, Evans reconoció su adicción y se maldijo por esa decisión. Durante su sanción pasó momentos muy oscuros: "A veces me doy cuenta de lo estúpido que fui, pero he aprendido a no mirar atrás. El problema es que durante el año que estuve suspendido era incapaz de aceptarlo y me odiaba a mí mismo". Confesó que acumulaba "la rabia más intensa" que un psicólogo deportivo había visto en su vida. Sin embargo, Evans logró rehacerse y conquistó su primer título ATP a los 30 años en Melbourne (2021), repitiendo en Washington en 2023. Se retiró recientemente en Wimbledon.
Richard Gasquet, el talentoso francés que alcanzó el número 7 del ranking en 2007 con 16 títulos en su vitrina, dio positivo en Miami 2009. Lo peculiar de su caso fue que logró demostrar ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) que ingirió la sustancia de forma involuntaria y accidental. Gasquet alegó que la cocaína entró a su organismo tras besar a una mujer en una discoteca de Miami. El tribunal aceptó su argumento considerando que la cantidad detectada (1,46 microgramos) era mínima, comparable "a un grano de sal". La sanción inicial de dos años se redujo a dos meses y medio. Posteriormente, el TAS lo exoneró "de cualquier culpa o negligencia" el 17 de diciembre de 2009.
En Roland Garros 1995, dos ex números 1 dieron positivo en un mismo control. Mats Wilander, sueco que lideró el ranking en 1988, y Karel Novacek, checo que llegó al número 8 en 1991, fueron suspendidos por tres meses tras detectarse rastros de cocaína en sus análisis. Ambos presionaron a las autoridades del tenis para invalidar los resultados, y los dos negaron categóricamente haber consumido la droga. Lo curioso fue que los resultados no se conocieron públicamente hasta meses después, a través de filtraciones a medios ingleses.
Lourdes Domínguez, la española que fue número 40 del ranking en 2006 y campeona junior de Roland Garros en 1999, recibió una sanción de tres meses en 2002 tras dar positivo por metabolitos de cocaína en Acapulco. Aunque reconoció haber consumido "una sustancia cuyo resultado dio positivo en el control", calificó la sanción de "improcedente" por considerarla "única y ajena al deporte".
El caso Kyrgios se suma a una larga lista que evidencia un problema recurrente en el tenis profesional. Ya sea por negligencia, falta de control o problemas personales más profundos, la cocaína ha dejado su marca en carreras que de otra manera hubieran sido brillantes. El desafío para la ITIA y las autoridades del tenis es mantener la integridad del deporte mientras se garantiza un proceso justo para los acusados.







