El US Open 2026 rompe todos los récords. El último Grand Slam de la temporada tenística, que arrancará el domingo 30 de este mes en el USTA Billie Jean King National Tennis Center de Queens, repartirá 108 millones de dólares en premios, la cifra más alta jamás entregada en la historia del tenis profesional. Una cifra que representa nada menos que un aumento del 20% respecto al anterior récord, marcado por la edición 2025 del mismo torneo con 90 millones de dólares.
Los números hablan solos: el campeón de singles se llevará 5,5 millones de dólares, mientras que el finalista embolsará 2,8 millones. Pero lo importante es que los aumentos no se limitan a los ganadores. Incluso los jugadores que caen en primera ronda recibirán 140.000 dólares, una cifra que refleja el compromiso de la organización por mejorar los ingresos de todos los participantes. En semifinales, los perdedores cobrarán 1,45 millones; en cuartos, 780.000; en cuarta ronda, 480.000; en tercera, 290.000; y en segunda, 190.000 dólares.
Las duplas también se benefician con esta reestructuración. Los ganadores en dobles (masculino, femenino y mixto) recibirán un millón de dólares cada pareja. Además, las categorías adaptadas tienen su reconocimiento: los campeones en silla de ruedas obtendrán 104.000 dólares, mientras que en la categoría Quad (tenis adaptado de mayor dificultad) los ganadores se llevarán 25.000 dólares.
Esta decisión de la USTA llega en un contexto de cambios importantes en la gobernanza del tenis mundial. Poco después del anuncio de los premios, los cuatro Grand Slams crearon un Consejo de Jugadores con el objetivo de darles voz en decisiones clave, incluyendo justamente la determinación de los montos económicos. Craig Tiley, director ejecutivo de la USTA, fue claro al respecto: "Este es un primer paso significativo en una inversión plurianual en los atletas, ya que el US Open sigue siendo la mejor oportunidad económica para los jugadores y la plataforma más valiosa del tenis".
El mensaje es directo: la organización reconoce que el tenis es un negocio de élite y que sus protagonistas merecen participar de esos números. Con esta iniciativa, el US Open no solo busca mantener su posición como el Grand Slam más lucrativo, sino también fortalecer su relación con los jugadores en un momento en el que el profesionalismo del deporte exige cada vez más inversión y reconocimiento económico.







