Un escándalo de proporciones mayúsculas sacude a Juventus de Brasil. El club tradicional paulista está en el centro de una investigación penal que involucra malversación de fondos, intimidación y una trama de infidelidad que conecta directivos, abogados y negocios turbios. Desde julio, la Policía Civil trabaja en el caso tras detectar movimientos sospechosos de dinero que ingresó al club por la venta de la SAF y otros acuerdos comerciales millonarios.
Los investigados son Tadeu Deradeli, presidente de la institución, y Carlos Eduardo Gomes Pedroso, quien lidera el Consejo Deliberativo. Este último es policía de profesión y, según las acusaciones, habría utilizado su cargo para amedrentar y perseguir a opositores políticos dentro de la entidad. Los reportes indican que exhibía armas en reuniones internas y expulsó arbitrariamente a rivales del Consejo. Por eso, el Departamento de Asuntos Internos de la Policía tomó la investigación.
Pero la historia se complica aún más. En el medio de todo esto está la infidelidad: dos abogados, Luma Zaffarani y Guilherme Rodrigues, que fueron pareja durante una década. Guilherme fue quien destapó la olla. En marzo de este año descubrió que Luma lo traicionaba con Carlos Eduardo, el presidente del Consejo. Los vecinos le alertaron sobre un vehículo idéntico al del directivo que entraba frecuentemente a su casa. Las cámaras de seguridad confirmaron las sospechas. Guilherme no tuvo dudas: estaban juntos.
Lo más grave es lo que reveló ante la policía. Guilherme admitió que él mismo participó activamente en los negocios fraudulentos hasta marzo, cuando todo se derrumbó. Entregó a los investigadores planillas de cálculo y extractos bancarios que demuestran cómo la pareja ejecutaba el esquema de malversación en Juventus. Una amiga de la pareja, que presentó una declaración notariada, aseguró haber escuchado a Luma confesar que mantenía una relación con Carlos Eduardo y que ambos tramaban cómo excluir a Guilherme de sus negocios turbios. Según este testigo, el presidente de la junta le había prometido acuerdos comerciales ventajosos al abogado, y Luma creía que Carlos se separaría de su esposa para estar con ella.
La ruptura fue violenta. Ambos se acusaron mutuamente de agresión, y Luma obtuvo una orden de alejamiento contra Guilherme, argumentando violencia psicológica. Juventus, por su parte, se lavó las manos. El club emitió un comunicado diciendo que no se pronuncia sobre asuntos que tramitan confidencialmente ante las autoridades. Subrayó que los problemas personales de socios y empleados no guardan relación con su gestión institucional y que mantiene su compromiso con la transparencia y la responsabilidad. Una postura que, en medio de este caos, suena al menos cuestionable.







