Heritage Auctions, la prestigiosa casa de remates estadounidense, puso en movimiento uno de los objetos más emblemáticos del fútbol mundial: la pelota con la que Diego Armando Maradona metió sus dos legendarios goles contra Inglaterra en los cuartos de final del Mundial de México 1986. Una joya histórica que despertará pasiones en los coleccionistas más adinerados del planeta.
La puja arrancó con una base de US$2,5 millones, pero los expertos no dudan: el balón podría alcanzar cifras estratosféricas, con estimaciones que rondan los US$10 millones o más. El remate se llevará a cabo entre el 21 y el 23 de agosto en Beverly Hills, donde el objeto permanece expuesto. Ojo: el comprador deberá aflojar un 20% extra en concepto de comisión a la organizadora. Un precio de película para un recuerdo de película.
La historia de cómo llegó esta pelota hasta la subasta es tan fascinante como el partido mismo. Ali Bennaceur, el árbitro tunecino que dirigió el encuentro, la guardó durante más de tres décadas en su poder. Según una carta que el propio juez escribió en 2023, la normativa de la FIFA establecía que el balón le correspondía al árbitro principal, y confirma que fue el único utilizado durante los 90 minutos de juego. Después del 2-1 argentino en el Azteca, los asistentes del DT Bogdan Dotchev, Benry Ulloa Morera e Idrissa Traoré estamparon sus firmas en el cuero, marcas que aún permanecen visibles. Bennaceur vendió el ejemplar en noviembre de 2022 a través de Graham Budd Auctions en Londres por dos millones de libras esterlinas. El comprador de ese momento es quien decidió relanzarlo al mercado ahora.
Para garantizar la autenticidad de semejante reliquia, Sports Investors Authentication comparó minuciosamente las marcas del balón con fotografías históricas del 22 de junio de 1986 y validó todas las inscripciones oficiales de fábrica. No hay dudas: es la verdadera pelota de uno de los partidos más recordados de la historia.
Porque ese encuentro fue sencillamente histórico. En el Azteca, ante más de 114.000 espectadores, Maradona abrió la cuenta con "La mano de Dios", el gol más polémico y recordado del fútbol. Pero lo mejor llegó tres minutos después: una corrida de 52 metros en diez segundos donde el Pelusa superó a cuatro futbolistas británicos, descolocó al arquero Peter Shilton y definió en arco vacío para el 2-0. Un baile puro.
El propio Maradona describió esa jugada años después con la pasión que lo caracterizaba: "Tengo la suerte de encarar y ver a los ingleses que no me podían agarrar. No podían llegar a la pelota. Cuando voy a patear, lo veo a Shilton que me tapa todo el arco. Le amago y la juego cortita. Shilton queda despatarrado y la empujo". Y cerró con una anécdota que resume su mentalidad ganadora: "Siento una patada de Butcher que me rompió el tobillo; pero era tan grande la alegría del gol que no me dolió".
Ahora, esa pelota espera encontrar dueño. Un objeto que trasciende lo deportivo para convertirse en un símbolo de la grandeza argentina. ¿Quién tendrá los recursos y la pasión para llevársela?







