Paulo Dybala arrancó la temporada en la Serie A de una manera que solo él sabe hacerlo. La Joya fue absoluta protagonista en el Olímpico mientras Roma goleó sin piedad a Fiorentina por 4-0, repartiendo tres asistencias que terminaron siendo la sentencia definitiva para los visitantes. Del otro lado, Franco Mastantuono vivió un debut completamente diferente al que esperaba cuando saltó a la cancha como titular con el equipo de Florencia.
El partido tenía todo para ser un cruce especial: dos argentinos jóvenes y con mucho cartel en Italia enfrentándose por primera vez en la liga. Mastantuono, con apenas 19 años, llegó cedido desde Real Madrid a Fiorentina buscando recuperarse de una campaña complicada en España y ganarse minutos de calidad. Ya había debutado oficialmente ante Benevento en la Copa Italia, pero esta era su gran oportunidad en el torneo de puntos. Fabio Grosso le dio la confianza desde el arranque, pero la realidad del partido fue demoledora.
Roma no tardó en tomar las riendas del encuentro, y Dybala rápidamente se transformó en el director de orquesta de la Loba. A los 26 minutos llegó el primer acto de magia del cordobés: recibió dentro del área, se abrió paso con toda su calidad entre los defensores florentinos y asistió a Donyell Malen para el 1-0. Fue apenas el aperitivo de una tarde de ensueño para la Joya.
En el segundo tiempo, la dupla Dybala-Malen volvió a funcionar a la perfección. El argentino controló un pase largo, aceleró y nuevamente encontró al delantero holandés, quien entró al área y sacó un remate cruzado que De Gea no pudo contener. Segundo gol de Malen, segunda asistencia de Dybala. Poco después llegó la tercera: Dybala bajó hasta el fondo, envió un centro atrás y Malen completó su hat-trick sin complicaciones. Tres goles, tres pases gol, una actuación de antología para empezar el campeonato con todo.
Mientras tanto, Mastantuono disputó 65 minutos en el campo. El ex River compartió la delantera con Mateo Pellegrino y tuvo su primer chance desde el inicio en la Serie A, pero la goleada no le permitió lucirse. Ya en el cierre, Niccolò Pisilli selló el 4-0 definitivo a los 85 minutos. Para el joven argentino quedó la lección de una tarde complicada, aunque su objetivo sigue siendo el mismo: ganarse continuidad y protagonismo en Florencia. Para Dybala, en cambio, quedó claro que sigue siendo esa pieza diferencial que Roma necesita para aspirar a cosas grandes en Italia.







