La historia entre Martín Palermo y Boca Juniors es de esas que trascienden el tiempo y las circunstancias. 236 goles, 13 títulos y una legión de hinchas que lo veneran como uno de los máximos ídolos del club. El Titán dejó una marca indeleble en el Xeneize que ningún rival podrá borrar. Por eso, cuando la hinchada azul y oro colgó una bandera en Platense antes del partido de la quinta fecha que decía "Muchas gracias Palermo 9, jugador N°12", el reconocimiento fue genuino y merecido.
Pero este sábado los papeles estaban invertidos. Palermo llegaba como entrenador de Platense para enfrentar a su eterno amor futbolero. Y llevaba una espina clavada que lo carcomía: nueve partidos sin poder ganarle a Boca desde el banco. El registro era despiadado: tres empates y seis derrotas. Una maldición que parecía destinada a perseguirlo eternamente cada vez que se sentaba en el banquillo frente al Xeneize.
El partido le brindó la oportunidad de romper esa racha maldita. Platense se adelantó en el marcador y por momentos Palermo tuvo el triunfo a su alcance. El Titán apretó el puño cuando Heredia encontró el gol, un gesto contenido que reflejaba la magnitud del momento. Pero el fútbol tiene sus propias reglas y Boca, con toda su envergadura, reaccionó. El partido terminó 1-1 y nuevamente la victoria se le escurrió de las manos.
Después del partido, Palermo no ocultó su frustración pero tampoco perdió perspectiva. "Hicimos lo más difícil, hacer un gol, y fuimos ganando. Pero Boca impone y nos puso incómodos", analizó el técnico. Reconoció que el equipo había competido de buen modo durante los 90 minutos, pero la bronca prevalecía: "Me voy con la bronca de ir ganando y nos terminan empatando". Sin embargo, no dejó de admirar a sus rivales. "Los chicos de Boca son increíbles, hacen cosas increíbles. No es lo mismo verlos de fuera que dentro de la cancha", expresó con la convicción de quien conoce cada rincón del juego azul y oro.
Con el empate en su haber, Palermo ya piensa en lo que viene. Platense tiene una revancha pendiente ante Coquimbo y el Titán no quiere distracciones. "Tenemos que tener valentía para ir a buscar la clasificación", cerró, dejando clara su determinación de avanzar en la competencia. La historia con Boca seguirá escribiéndose, pero por ahora la deuda sigue sin saldarse.







