La tormenta pasó rápido en Arroyito. Después de encender todas las alarmas en Brasil al poner en duda su continuidad tras la caída 1-0 ante Corinthians por la Copa Libertadores, Ángel Di María utilizó sus redes sociales para desactivar la bomba, aclarar sus dichos y ratificar su compromiso con Rosario Central.
Minutos después del trago amargo en San Pablo, golpeado por la ineficacia del equipo y con las pulsaciones a mil, Fideo había soltado una frase que retumbó en el mundo futbolero: "Mis ganas eran otras, de poder continuar, pero es fútbol. Ahora va a tocar pensar y ver qué es lo que quiero seguir haciendo".
Pero tras unas horas de reflexión, el propio jugador se encargó de llevar tranquilidad al pueblo canalla mediante una emotiva publicación en sus redes sociales.
En su descargo, el campeón del mundo reconoció el impacto anímico de la eliminación y admitió que sus primeras declaraciones fueron producto del dolor del momento.
"Momento duro, momento de no saber bien qué decir. Es un golpe duro por todo lo que veníamos haciendo y creciendo como club, como grupo, como equipo, como familia. La ilusión que teníamos es la misma que tenían todos los hinchas, y por eso el dolor es más grande", comenzó relatando Fideo.
Luego, le agradeció a todo el pueblo rosarino: "Gracias por acompañarnos, por bancarnos y por haber seguido alentando cuando ya habíamos perdido. Verlos ahí sin parar como si hubiésemos pasado fue una locura. Muchas gracias y siempre gracias".
Inmediatamente después, el referente desmintió de manera categórica cualquier especulación sobre su retiro o un paso al costado: "Pero esto tiene un punto y seguido, porque queda mucho por lo que luchar todavía. Yo no abandono, lo que dije fue desde la angustia, solo un momento. Por eso vamos a seguir luchando por todo lo que viene y sin bajar los brazos vamos todos juntos hasta el final. ¡Vamos Central de mi vida. Todos juntos!"
Con este contundente mensaje, Di María dejó en claro que la desilusión copera no quebró su deseo de vestir la camiseta del club de sus amores. En Arroyito se respira alivio: el capitán renovó sus fuerzas para ir en busca de los objetivos que le quedan al equipo en el plano local.







