Central Norte no pierde tiempo. Tras la salida de Mario Sciacqua de la dirección técnica, la dirigencia del Cuervo salteño actuó con celeridad y ya cerró el arribo de su nuevo entrenador. Se trata de Alexis Matteo, un técnico con recorrido en la Primera Nacional que llega con la misión de revertir una situación que se vuelve cada vez más complicada en la zona baja de la tabla.
El panorama en Salta es preocupante. El equipo apenas acumula una victoria en sus últimas seis presentaciones y se encuentra a tan solo dos puntos de los puestos de descenso directo. El empate ante Gimnasia y Tiro en el clásico provincial terminó siendo la gota que rebalsó el vaso para la dirigencia, que decidió hacer cambios en el banco técnico de inmediato. En la Primera Nacional, los tiempos apremia y los errores se pagan caro.
Matteo trae credenciales de experiencia. Su trayectoria en el ascenso lo acredita para enfrentar este desafío: pasó por Deportivo Maipú, Estudiantes de Río Cuarto y Alvarado, entre otros. Su último destino fue Juventud Unida de San Luis, donde se desempeñó como técnico. Llegará acompañado por un cuerpo técnico completo: Marco Venezia como ayudante de campo y Nicolás Nasisi en la preparación física.
Lo cierto es que el Cuervo necesitaba un cambio urgente. Con apenas cinco victorias en toda la temporada, el equipo azabache está en la cuerda floja respecto a la permanencia. El año fue sumamente irregular y austera en alegrías para la hinchada, lo que explica por qué la dirigencia decidió hacer un movimiento de este calibre. Matteo hereda un equipo golpeado anímicamente, que necesita reencontrarse rápidamente con las victorias si quiere evitar problemas mayores en las fechas finales del torneo.
El desafío es monumental. Con un fixture exigente por delante y margen mínimo de error, cada punto que sume Central Norte de aquí en adelante valdrá su peso en oro. El debut de Matteo será el sábado ante Estudiantes de Buenos Aires, un compromiso que servirá para evaluar si el nuevo entrenador puede revertir la racha negativa y darle aire a un equipo que lucha por su vida en la categoría.







