El Betis le cortó el mambo al Chimy Ávila. A pesar de que al delantero argentino le restaba un año de contrato con el conjunto español, el club aprovechó una cláusula para rescindir el vínculo y liquidarlo con apenas 50.000 euros. A los 32 años, el goleador quedó en la calle, libre para buscar nuevo destino. Pero antes de cerrar esta etapa, el atacante decidió soltar todo lo que tenía adentro.
En una entrevista con Referentes Podcast, el Chimy no se anduvo con vueltas y largó una reflexión que da que pensar sobre cómo funciona el negocio del fútbol moderno. "El fútbol es un tráfico humano legalizado. ¿Se gana dinero? Sí, el jugador gana dinero. Hasta cuando hace goles o hasta cuando sirve. Luego tú ya pasas a ser una máquina vieja, se necesita tener una máquina nueva", soltó sin pelos en la lengua el delantero, refiriéndose a la forma en que los clubes descartan a los futbolistas cuando dejan de ser útiles.
Lo irónico del asunto es que hace apenas unos meses, en febrero, el Chimy había manifestado su intención de respetar su contrato hasta el final. "Mi decisión siempre fue terminar mi contrato con el Betis. Nunca se me cruzó por la cabeza el querer salir. Mi contrato tiene una fecha y se respetará la fecha esa, porque yo quiero estar en el Betis", había expresado con convicción. Pero los planes del fútbol son otros, y la realidad lo alcanzó más rápido de lo esperado.
Más allá de la amargura que sin duda le dejó esta salida inesperada, el Chimy fue claro en señalar que ya consiguió lo más importante en su carrera. "No me gustaría volver a jugar el partido más importante porque ya lo jugué y gracias a Dios y a la ayuda de toda mi familia lo logré, que fue el partido de la vida, del barrio", expresó con una tranquilidad que refleja haber alcanzado sus sueños más profundos. Durante su paso por el Betis, donde aseguró haberse sentido "muy feliz", Ávila jugó 68 partidos, anotó 8 goles y repartió 5 asistencias.
Ahora, con la libertad de acción en sus manos, el Chimy se perfila como objetivo para varios clubes argentinos. Rosario Central suena fuerte, especialmente porque su hermano Gastón juega allí. Boca también aparece en los rumores, considerando que el delantero hizo sus primeras armas en las inferiores del Xeneize y compartió categoría con Leandro Paredes. De todas formas, por ahora no hay contactos formales confirmados, y el futuro del atacante sigue siendo una incógnita que se despejará en los próximos días.







