Mientras el resto de la delegación albiceleste tocaba suelo porteño el lunes pasado, la máxima figura de la Selección Argentina tomó un camino diferente. Después de la caída en la final del Mundial 2026 frente a España, Lionel Messi decidió no viajar con el plantel y organizó su propio itinerario. El rosarino despegará este martes por la mañana desde Miami en su vuelo privado con destino directo a Rosario, con un horario estimado de arribo entre las 5:00 y las 7:00 de la madrugada.
El capitán albiceleste se movió rápido después del partido definitorio. Apenas terminó el encuentro en Estados Unidos, Messi se trasladó a Miami y desde allí organizó su regreso a casa. A diferencia del resto del equipo que llegó en comitiva oficial, el 10 prefirió esta opción más discreta y personalizada para volver a la Argentina en estos momentos tan especiales.
Una vez que el avión toque tierra en el aeropuerto rosarino, todo será discreto y sin alharaca. Messi irá directo a su residencia ubicada en el barrio privado Kentucky, en la localidad de Funes, muy cerca de Rosario. Allí se instalará junto a su familia para desconectarse completamente y recargar pilas antes de volver a los compromisos con el Inter Miami. El equipo estadounidense tiene un partido programado para este miércoles ante Chicago Fire, pero lógicamente el astro se tomará unos días de respiro.
Esta llegada a tierras rosarinas tiene un sabor muy particular para el capitán. Su padre, Jorge Messi, no pudo viajar a Estados Unidos durante el Mundial 2026 por cuestiones de salud, lo que significó una ausencia que pesó mucho durante toda la competencia. El reencuentro en la intimidad del hogar será especialmente emotivo después de esa distancia forzada. De hecho, el propio Messi no pudo contener las lágrimas en el debut ante Argelia cuando marcó un triplete, recordando a su padre en plena celebración.
Así que mañana, cuando baje del avión en Rosario, Messi podrá dejar atrás esa separación y disfrutar del descanso junto a los suyos. Una pausa necesaria después de un torneo que mantuvo en vilo a toda la Argentina y que dejó un sinsabor con la derrota en la final. Pero en el barrio Kentucky, lejos del ruido mediático, el rosarino podrá recuperarse en familia.







