El Mundial 2026 no perdona a nadie. Mientras los cuartos de final golpean la puerta en Norteamérica, la sombra de las tarjetas amarillas se cierne sobre 17 cracks de élite mundial. La FIFA no bromea: quien acumule dos cartulinas amarillas entre dieciseisavos y cuartos quedará automáticamente fuera de las anheladas semifinales. El reglamento es letal, y las selecciones ya están sudando tinta pensando en quiénes van a perder en la recta final.
Argentina llega con solo un jugador en la cuerda floja. Gonzalo Montiel, el lateral de River que fue héroe en los penales de Qatar, vio amarilla durante la prórroga del partidazo ante Cabo Verde. El "Cachete" deberá jugar con cuidado en el duelo ante Suiza: un cartón más y se pierde la semifinal si el equipo avanza. El cuerpo técnico ya analiza cómo dosificar su agresividad natural, esa que lo hace letal en defensa pero también lo expone al arbitraje.
Marruecos es la selección que más sufre. Los africanos, sorpresa del torneo, tienen a cuatro pilares en la cornisa: Issa Diop, el veterano Achraf Hakimi, Redouane Halhal y la joya Bilal El Khannouss. Perder a cualquiera de ellos en semifinales sería un golpe durísimo para las aspiraciones marroquíes.
Inglaterra también tiembla por sus figuras. Thomas Tuchel ve cómo sus hombres clave están apercibidos: Jude Bellingham, la revelación que deslumbra, el genio Declan Rice, Nico O'Reilly y el central Marc Guehi. Los ingleses no pueden darse el lujo de perder a ninguno de estos en una eventual semifinal.
Francia, Suiza, España, Noruega y Bélgica también están en alerta roja. Los franceses preocupan por Manu Koné y Michael Olise. Suiza, rival directo de Argentina, tiene en la mira al capitán Granit Xhaka, Denis Zakaria y Miro Muheim. España vigila a Ferrán Torres, Noruega a Antonio Nusa y Bélgica al defensor Brandon Mechele. Todos ellos, a un cartón de perderse el sueño de las semifinales. La presión es máxima, y cada falta, cada roce, cada protesta puede costar una fortuna.







