El conflicto que tiene en jaque al fútbol mundial acaba de ganar otro frente de batalla. Después de que la UEFA saliera a la cancha con todo contra Gianni Infantino y sus planes de privatización, ahora la Concacaf también plantó bandera y le metió un palo durísimo al máximo organismo del fútbol. El movimiento de las confederaciones norteamericanas, centroamericanas y caribeñas es contundente: rechazaron de plano la propuesta del presidente de la FIFA.
¿Qué encendió la mecha? La iniciativa de Infantino de crear una sociedad privada llamada "FIFA Forward Enterprise" que se haría cargo de financiar y gestionar las principales competencias del fútbol mundial, incluyendo la venta de participaciones de la Copa del Mundo a inversores privados. Una idea que en Europa ya había generado revuelo, y que ahora también levanta ampollas en América del Norte, Central y el Caribe.
La Concacaf convocó este jueves a una reunión de emergencia con los presidentes de sus 41 Asociaciones Miembro para analizar el asunto. Y el resultado no dejó lugar a dudas: rechazaron categóricamente la propuesta. Los miembros expresaron una "profunda preocupación por la falta de un debido proceso" en torno al plan, además de cuestionar "el plazo artificialmente corto impuesto para tomar una decisión y la ausencia de una revisión o aprobación por parte de los órganos de gobernanza competentes de la FIFA".
Pero hay más. La confederación también cuestionó la necesidad de recurrir a capital privado para financiar los programas de FIFA Forward, especialmente después de que el Mundial 2026 fue la Copa del Mundo más rentable de la historia. "Se cuestionó la necesidad de recurrir a inversiones de capital privado para financiar programas nuevos y existentes de FIFA Forward", remarcaron desde la Concacaf en su comunicado oficial.
Con este movimiento, la Concacaf no solo rechazó la propuesta, sino que además encargó a sus representantes en el Consejo de la FIFA que dialoguen con el organismo para determinar cómo las amplias reservas financieras existentes pueden utilizarse para incrementar el financiamiento destinado al desarrollo del fútbol en la región. Y más importante aún: instruyeron al presidente de la FIFA a garantizar que cualquier asunto siga los procesos adecuados de gobernanza. El mensaje es claro: "El futuro del fútbol —y su mayor patrimonio— debe permanecer en manos de la familia del fútbol", cerraron desde la Concacaf, reafirmando que el deporte no se vende al mejor postor.







