La tarde en el Guillermo Laza fue un desastre para Boca. Una goleada 3-0 ante Riestra que dejó a Álvaro Montero bajo fuego cerrado. Los tres goles que le metieron al arquero colombiano generaron una avalancha de críticas desde todos lados, y no sin razón: tuvo responsabilidad en todos y cada uno de ellos. Pero cuando parecía que el mundo se caía encima del guardavidas, apareció alguien con autoridad moral para frenar la ola de cuestionamientos: nada menos que Óscar Córdoba, una voz que en Boca vale oro cuando se habla de arquería.
El histórico guardavidas xeneize no dudó un segundo en salir a bancar a Montero. Y no es casualidad: fue el propio Córdoba quien lo recomendó para llegar al club allá por 2020. Con esa credencial encima, pidió paciencia y le recordó a todos lo que significa defender el arco azul y oro. "Es un arquero de selección, por Dios. Es un arquero de selección. Hoy lo queremos decapitar... Bue, está dentro de ese presentar examen ya en Boca. Ya presentó examen en Vélez, con sus responsabilidades. Para mí, no tengo dudas que se va a reponer y darle para adelante", soltó el colombiano de 56 años sin vueltas.
Pero Córdoba no se conformó con el respaldo. Se puso el traje de analista y diseccionó cada uno de los tantos que sufrió el Xeneize en el Laza. Del primer gol fue claro: "La bola pasa al segundo sector y todos se quedan viendo la trayectoria, eso es llamar al central o volante que cierre, y después la decisión de cortar la bola abajo fue una mala decisión". El segundo tanto le pareció una copia al carbón del primero. "El segundo gol es idéntico, misma maniobra, doble jugada y lamentablemente no alcanza a detener", explicó en diálogo con ESPN.
El tercer gol fue donde Córdoba se soltó la lengua de verdad. Acá sí fue crítico, pero siempre contextualizando el error. "El tercer gol es increíble que un jugador parta de su zona defensiva, recorra 70 metros y que le tire un globo: podés medir 3 metros, si estás adelantado, la bola te pasa por encima, siento que con el deseo de hacer algo más, adelanta sus pasos, confía en su estatura y luego cuando manda el manotazo no encuentra pelota", describió el histórico. Una clase magistral de análisis desde quien sabe perfectamente qué se siente estar en esa posición.
El peso de las palabras de Córdoba es enorme. No solo porque fue uno de los grandes arqueros de la historia reciente del Xeneize, sino porque además impulsó la llegada de Montero. Y el colombiano lo sabe: cuando llegó a Argentina, dejó claro cuál era su referencia. "Ojalá pueda hacer un poco de lo que hizo Córdoba en Boca", aseguró en su presentación. Ahora, después de una tarde para olvidar, Montero recibe el respaldo de quien mejor conoce la presión de defender ese arco. Un apoyo que llega justo antes del partido clave ante O'Higgins, donde el arquero tendrá la chance de empezar a sacarse la mala leche de encima.







