Ferro sigue escribiendo su propia historia en el Ascenso. Con la ilusión intacta de volver a Primera después de 26 años, el equipo de Caballito le propinó un golpe de autoridad a Atlanta y consolidó su liderazgo en la Zona A. Fue un triunfazo que deja al Oeste más cerca que nunca del objetivo de ascender, mientras mantiene a raya a sus perseguidores.
El interzonal representaba una prueba de fuego para el equipo dirigido por Oeste. Después de confirmar la recuperación con la victoria 2-1 ante Los Andes, tocaba ratificar esa mejoría enfrentándose a uno de los candidatos de la otra zona. El desafío era doble: mantener la brecha con el Gallito, su sombra incómoda en la tabla, e impedir que Atlanta se metiera en la pelea por la cima de su grupo. Con apenas once partidos por delante, cada resultado suma y resta en una recta final que promete ser electrizante.
Desde el primer minuto, Ferro tomó las riendas en el Ricardo Etcheverry. El equipo se comportó dueño de la cancha, controlador, con la madurez de quien sabe lo que juega. Y cuando llegó la primera oportunidad clara, no perdonó. Enzo Hoyos, el hombre determinante del encuentro, irrumpió con decisión en el área y conectó un cabezazo letal tras una salida en falso de Pancho Rago, quien viene mostrando algunas vulnerabilidades en las últimas fechas.
Con el 1-0 afianzado, Ferro siguió con su plan. Lautaro Parisi, el goleador del equipo con ocho tantos en lo que va del año, amplió la ventaja aprovechando una habilitación de lujo de Matías Kabalin. Parecía que el partido estaba sentenciado, pero Atlanta no se rindió. Alejandro Quintana metió un cabezazo que acortó distancias y le dio algo de esperanza al Bohemio. Sin embargo, fue apenas un espejismo. Hoyos, quien fue la brújula ofensiva de Ferro, repartió una asistencia de clase magistral para que Franco García, ya en la cancha, cerrara la cuenta en 3-1.
Así es como Ferro sigue alimentando su sueño. Con Hoyos en su mejor versión y un equipo que entiende lo que está en juego, el Oeste avanza firme hacia la meta. Más líder que nunca, más vivo que nunca. La ilusión de volver sigue intacta.







