Otro partido para el olvido. River perdió 0-1 contra Tigre en Victoria en una presentación que ratifica el mal momento que atraviesa el equipo de Núñez. Sin ideas en ataque, sin capacidad para inquietar al rival y con un funcionamiento colectivo que dejó mucho que desear, el Millonario volvió a cosechar una derrota que duele y preocupa.
Eduardo Coudet intentó un esquema de 3-5-2 que, lejos de ser la solución, terminó generando más confusión y desorden en el equipo. El planteo no funcionó como se esperaba y durante 77 minutos que el técnico sostuvo la formación, River se vio incómodo, desconectado y sin rumbo claro. Fue recién después de ese tiempo cuando se produjo un cambio que no alcanzó para revertir el resultado.
En medio de tanta mediocridad, hubo algunos destellos que merecen rescatarse. Joaquín Freitas y Francisco Ortega fueron los que más se esforzaron por romper con la apatía general, demostrando ganas y actitud cuando el equipo más lo necesitaba. Nicolás Otamendi también tuvo una actuación destacada en defensa, intentando contener los embates de un rival que supo aprovechar sus oportunidades.
El rendimiento defensivo fue errático. Santiago Beltrán, Gonzalo Montiel, Lucas Martínez Quarta y Tobías Andrada tuvieron actuaciones inconsistentes, mientras que Aníbal Moreno fue prácticamente invisible en el mediocampo con apenas 3 puntos. Tomás Galván tampoco pudo aportar lo necesario. Ángel Correa intentó pero el equipo no lo acompañó, y Lucas Beltrán quedó relegado sin poder influir en el juego.
Los cambios llegaron tarde. Rafael Santos Borré ingresó buscando darle otro aire al ataque, pero el daño ya estaba hecho. Coudet, con apenas 2 puntos en su desempeño, no encontró las respuestas que el equipo necesitaba. River sigue en caída libre y las urgencias crecen con cada partido que pasa sin poder encontrar la victoria.







