Este miércoles Boca recibirá a Estudiantes en el estadio de Huracán. Una situación que, aunque suene extraña, tiene sus antecedentes históricos. El Xeneize se ve obligado a abandonar la Bombonera nuevamente, pero esta vez por razones muy diferentes a las de décadas pasadas. El mal estado del campo de juego tras las obras de drenaje y el impacto de las inclemencias climáticas en Buenos Aires obligaron a la dirigencia azul y oro a buscar una cancha alternativa. El Ducó será el escenario de esta localía improvisada.
Para encontrar el último antecedente de Boca jugando como local en Parque Patricios hay que remontarse nada menos que al 17 de marzo de 1985. Hace más de cuatro décadas, el Xeneize enfrentó a Altos Hornos Zapla de Jujuy por la sexta fecha de la Zona B del Torneo Nacional de aquel año. Fue un partido que dejó un sabor positivo en la memoria boquense: victoria 2-1 con goles del Tata Brown y Alfredo Graciani. Los jujeños se habían puesto en ventaja temprano con un tanto de Vacaflor a los siete minutos, pero Boca reaccionó de inmediato y terminó liquidando el asunto con el segundo gol de Graciani a los 65 minutos.
Aquella época era muy distinta a la actual. Por entonces, Boca atravesaba una de las peores crisis económicas de su historia, al borde de la quiebra. La situación fue tan grave que la Bombonera debió ser clausurada por peligro de derrumbe durante 1984 y 1985. Sin opción, el club se vio obligado a peregrinaje por diversos estadios: Vélez, River, Atlanta, Gimnasia, Ferro y hasta Sarmiento de Junín sirvieron como casas prestadas. El Ducó fue una de esas soluciones de emergencia que permitieron al club seguir compitiendo en su condición de local, al menos sobre el papel.
Ahora bien, aunque la razón de esta mudanza es completamente distinta, hay un detalle que llama la atención: después de 41 años, Boca vuelve al mismo escenario. En realidad, el Xeneize no es ajeno a jugar en la casa de Huracán. A lo largo de su historia, el club de la Ribera fue local en el Ducó en 15 ocasiones, la mayoría de ellas por suspensiones derivadas de incidentes. El balance de esos encuentros es ampliamente positivo: nueve victorias, cuatro empates y apenas dos derrotas. Un registro que demuestra que, lejos de la Bombonera, Boca supo encontrar la manera de competir y ganar.
Este miércoles, cuando Boca enfrente a Estudiantes en el Ducó, buscará mantener viva esa racha positiva que no se interrumpe desde hace más de cuatro décadas. Será un partido especial, cargado de historia y contexto, pero con la responsabilidad de sumar puntos en una competencia que no admite distracciones. La localía, aunque sea prestada, sigue siendo localía.







