Otra noche para el olvido en Parque Patricios. Huracán volvió a quedarse corto en el Clausura y no pudo romper la defensa de Atlético Tucumán en un partido que terminó 0-0 sin mayores emociones. El Globo de Diego Martínez tuvo la pelota, pero le faltó lo que le viene faltando: profundidad, claridad en el ataque y esa chispa que se necesita para romper rivales cerrados.
En el primer tiempo, el equipo de Parque Patricios dominó el trámite gracias al trabajo de Blondel, Gil y Ojeda en el mediocampo. Sin embargo, cuando llegaba la hora de definir, las cosas se torcían. Caicedo y Bisanz esperaron oportunidades que nunca llegaron con claridad. Del otro lado, el Decano se plantó atrás y apostó a la paciencia, apenas inquietando con un remate de Renzo Tesuri que se fue cerca del arco de Hernán Galíndez. Un primer tiempo plano, sin ritmo ni situaciones de riesgo que justificaran el esfuerzo.
La acción más caliente llegó después del descanso. Bruno Amiconi marcó penal para Atlético Tucumán tras una supuesta infracción de Leonel Vega sobre Facundo Kanlinger. Pero el VAR intervino, el árbitro revisó y cambió de opinión: consideró que el visitante había buscado el contacto de manera deliberada. Mientras tanto, Atlético Tucumán metía a Nicolás Laméndola y ganaba presencia en ataque. Huracán, en cambio, perdía intensidad y dejaba de imponer su juego.
A medida que avanzaban los minutos, el cansancio se adueñó del partido. Las imprecisiones se multiplicaban, las ganas disminuían y nadie parecía dispuesto a arriesgar lo necesario para buscar la victoria. El Decano terminó conforme con el empate, todavía invicto en la competencia. Para el Globo, en cambio, fue otro punto que no alcanza y que deja más interrogantes que respuestas.
Ahora viene lo importante. Huracán deberá sacudirse estas sensaciones negativas y prepararse para el clásico contra San Lorenzo, uno de los encuentros más esperados de la próxima fecha. Diego Martínez tendrá que encontrar soluciones rápido si quiere llegar con credibilidad a ese duelo. Porque así, sin juego y sin claridad ofensiva, el Globo va a tener problemas serios frente a un rival de la envergadura del Ciclón.







