La selección germana mostró una enorme superioridad desde el arranque y resolvió el encuentro con una exhibición ofensiva que recordó inevitablemente al histórico 7-1 sobre Brasil en las semifinales del Mundial 2014.
El marcador se abrió a los seis minutos gracias a una gran definición de Felix Nmecha tras una combinación colectiva. Más tarde llegaron los tantos de Nico Schlotterbeck, Kai Havertz —por duplicado—, Jamal Musiala, Nathaniel Brown y Deniz Undav para completar una jornada perfecta para los europeos.
Más allá de la diferencia de jerarquía entre ambos equipos, Alemania dejó sensaciones muy positivas. El equipo fue agresivo, dinámico y efectivo, con múltiples variantes ofensivas y un funcionamiento colectivo que ilusiona de cara a lo que viene.
Los números reflejan el dominio alemán: registró 26 remates totales, 12 de ellos al arco, y convirtió siete goles. Una muestra de contundencia que le permitió colocarse rápidamente entre los candidatos a pelear por el título.
Curazao vivió un momento histórico
Aunque el resultado final fue contundente, Curazao también tuvo un instante que quedará grabado para siempre en la historia de su fútbol.
A los pocos minutos del primer gol alemán, Livano Comenencia sacó un potente zurdazo para establecer el empate transitorio y marcar el primer gol de Curazao en una Copa del Mundo.
La conquista fue celebrada con emoción tanto por los futbolistas como por los hinchas caribeños presentes en el estadio. Incluso el experimentado entrenador Dick Advocaat, el técnico de mayor edad en el torneo, no ocultó su alegría desde el banco de suplentes.
El empate duró poco. Alemania reaccionó de inmediato, retomó el control absoluto del encuentro y terminó construyendo una goleada aplastante.
Para Curazao, más allá de la derrota, el debut mundialista dejó un recuerdo imborrable. Para Alemania, en cambio, fue una declaración de intenciones: volvió a mostrar su mejor versión y arrancó el Mundial con una exhibición que dio que hablar.







