La "Brujita" soltó una bomba. Juan Sebastián Verón, presidente de Estudiantes, metió el acelerador en la campaña para aumentar la masa societaria del "Pincha" con una promesa que sacudió a toda la comunidad rojiblanca: si el club alcanza los 100.000 socios, él mismo se entrena y juega un partido oficial en la Libertadores.
Todo comenzó cuando un hincha le consultó vía redes sociales si estaría dispuesto a volver a la cancha en caso de lograrse esa cifra. La respuesta fue contundente y sin vueltas. "A las 100 mil me entreno para jugar un partido oficial en UNO", escribió el máximo dirigente, elevando la apuesta de una iniciativa institucional que busca fortalecer al club de cara al 2030. La propuesta generó un revuelo instantáneo entre los seguidores del "León", que no olvidan los regresos memorables de Verón en 1998, 2002 y 2017.
Para dimensionar lo que significa esta promesa, hay que recordar que la última vez que el mediocampista vistió la casaca rojiblanca fue hace nueve años, cuando disputó cinco encuentros en la Libertadores. Su carrera como jugador del club es extensa y gloriosa: debutó oficialmente en 1994 y tras una década en Europa regresó en 2006 para protagonizar uno de los ciclos más importantes de la institución. En su segunda etapa acumuló 189 partidos y 25 goles, ganando el Apertura 2006, el Apertura 2010 y la Libertadores 2009. En total, la "Brujita" suma 282 encuentros y 34 goles con la camiseta del "Pincha".
Más allá de la promesa que enciende a los hinchas, Verón enfrenta un presente complejo en la administración del club. El fallido acuerdo con el inversor Foster Gillett dejó al "Cacique" Medina con una inhibición de FIFA que complica seriamente la estructura financiera y la inscripción de refuerzos. La salida de Mikel Amondarain hacia el Bologna italiano podría ser la solución que necesita: el club italiano mejoró la oferta y la operación podría cerrarse en torno a los 12 millones de dólares por el 85% de la ficha, dejando al "Pincha" con el 15% de plusvalía.
La joyita de City Bell tiene las horas contadas en Estudiantes. Solo falta definir si se irá de manera inmediata o si se queda para disputar los octavos de final de la Copa Libertadores. Lo cierto es que esa venta sería fundamental para que Verón termine de resolver el problema que él mismo generó cuando buscó a Gillett como inversor, una decisión que trajo más deudas que beneficios, incluyendo la inhibición que hoy afecta al club y los pendientes que mantiene con FIFA por el pase de Facundo Farías.







