Golpeado pero no hundido. Hindú llegaba a Don Torcuato necesitando sacudirse el polvazo que le había dejado Belgrano Athletic hace apenas siete días, y lo hizo a lo grande. Con un contundente 24-18 ante SIC, el Elefante volvió a la senda del triunfo en un partido que funcionó como bisagra en sus aspiraciones de meterse en las semifinales del URBA Top 14. Quedan siete fechas por delante y el equipo ya respira con otra actitud.
Desde el primer minuto se notó que Hindú había venido a jugar una final. La hinchada lo sintió así, lo gritó así, y los jugadores lo reflejaron en cada acción. No se trataba sólo de sumar puntos, sino de recuperar esa esencia competitiva que define al club. El choque entre dos de las potencias históricas del rugby porteño de las últimas tres décadas fue un mano a mano sin tregua. Nicolás D'Amorim, uno de los pilares de la victoria, lo resumió a la perfección: "Lo batallamos los 80 minutos. Era un mano a mano entre dos equipos que estamos parecidos en la tabla y con mucha rivalidad en los últimos años. Sabíamos que iba a ser golpe por golpe, los aguantamos en momentos claves".
La clave estuvo en la efectividad. Hindú fue quirúrgico cada vez que cruzó la línea de 22 metros del rival: en tres oportunidades ingresó a esa zona y en las tres marcó try. Sebastián Cancelliere, el ex wing de los Pumas, fue determinante en defensa y ataque. Desde el primer minuto pescó una pelota clave en su ingoal para evitar que SIC marcara, y después apoyó su try número 75 en 94 partidos, un promedio que habla de su consistencia. Ramón Fernández Miranda abrió el marcador aprovechando un error visitante, mientras que en el segundo tiempo Agustín Capurro selló el dominio con un try de maul, sumando su undécima conquista de la temporada. Cancelliere fue claro sobre lo que pasó: "Nos plantamos bien físicamente. La semana pasada Belgrano nos dominó en el uno contra uno y hoy sabíamos que iba pasar por ahí. Podíamos tener errores y aciertos, pero sabíamos que si no nos plantábamos ahí iba a ser una tarde larga".
SIC, en cambio, fue la cara opuesta de la moneda en cuanto a eficiencia. Los de San Isidro ingresaron diez veces a los 22 metros de Hindú pero sólo lograron marcar tres tries, a través de Ignacio Pietranera, Ignacio Bottazzini y Bernabé López Fleming, más tres puntos de un impreciso Santiago Pavlovsky. La defensa hindú fue monumental, especialmente en los mauls, con una reposición rápida y un cierre en el centro de la cancha que fue obra de Ramón Fernández Miranda y una tercera línea desatada. Nicolás D'Amorim, Lautaro Bávaro y Santino Amaya tuvieron un despliegue de 80 minutos que no dejó dudas. El SIC al menos rescató un punto bonus en la última jugada, cuando Hindú terminó defendiendo con 12 jugadores tras acumular tarjetas.
Para D'Amorim, que hace tres semanas volvió a la titularidad tras una larga lesión en la rodilla y hace una semana lideró a Argentina XV en un amistoso ante Estados Unidos, este triunfo llegó en el momento justo. "Esto nos da la inyección de confianza que necesitábamos. Veníamos de partidos no tan buenos: habíamos tenido cuatro derrotas, después ganamos dos y el último con Belgrano no fue bueno. Nos debíamos un partido así", expresó el referente hindú. Con Pascal Senillosa de regreso en la titularidad después de todo el año, el equipo mostró un salto de calidad que ilusiona. Quedan dos choques cruciales en el horizonte: la visita a Newman, el dominador del torneo, y un duelo ante Alumni que definirá mucho de lo que viene. Cancelliere fue lapidario al resumir la mentalidad: "Queremos que el juego nos ponga en una situación de play-off o lo que sea... No tiene sentido jugar pésimo y llegar de carambola a la final".







