Apenas cuatro días después de jugar la final del Mundial, Leandro Paredes regresó a la Bombonera para enfrentar a O'Higgins por los 16avos de final de la Copa Sudamericana. Y el capitán xeneize no necesitó ni tocar la pelota para recibir el abrazo de toda la cancha.
Cuando el plantel salió a calentar, las cuatro tribunas explotaron. "¡Paredes, Paredes!", gritaba la gente desde todos los rincones del estadio. Un reconocimiento inmediato para el futbolista que venía de dejar todo con la Selección Argentina y que, sin descanso, ya estaba de vuelta al frente de Boca. El recibimiento fue de esos que quedan en la memoria.
Pero la noche aún tenía más. Mientras seguían los movimientos precompetitivos, la Bombonera explotó con el canto que marcó al país durante el Mundial: "El que no salta es un inglés...". Todo el estadio acompañó la canción que quedó grabada en el corazón de los argentinos, y Paredes fue uno de los grandes protagonistas de esa campaña gloriosa con la Albiceleste.
El capitán había salido de Boca hace poco con la bronca por la eliminación de la Libertadores ante Universidad Católica. Ahora volvía para liderar un nuevo desafío internacional. Apenas aterrizó en Buenos Aires se metió a entrenar en Ezeiza con el plantel y quedó a disposición de Rodolfo Arruabarrena. El Vasco no dudó: le devolvió la titularidad para una serie que también tiene aroma a final.
La pelota todavía no había empezado a rodar cuando Paredes ya había ganado el primer aplauso de la noche. El hincha entendió el esfuerzo, valoró el compromiso de volver sin descanso y abrazó a su capitán. Eso es lo que significa ser referente en Boca.
UN CLÁSICO EN LA SELECCIÓN, UN CLÁSICO EN BOCA: ovación de La Bombonera para Leo Paredes, que respondió a pura magia 🔝 pic.twitter.com/d4m4hS1RHw
— SportsCenter (@SC_ESPN) July 24, 2026






