Jadson Viera pisó por primera vez el césped de Avellaneda como técnico de Independiente, pero el debut no le regaló alegrías. Un 0 a 0 chato fue el resultado de un partido donde el Rojo apenas si logró inquietar a Independiente Rivadavia. Lo que sí quedó para la historia fue la intervención de un pibe de apenas 17 años, Juan Miguel Arrayago, quien con una carrera desesperada rechazó sobre la línea un gol que ya estaba cantado.
Los primeros minutos mostraron intenciones del local de imponer un ritmo más acelerado que de costumbre. Sin embargo, la idea de ver un Independiente renovado duró lo que tarda en prender un fósforo. Viera mantuvo la misma formación que habían dejado Matheu y Tuzzio en su breve paso interino ante Lanús, y eso fue un primer indicio de que las novedades no abundarían. Después, la Lepra mendocina se acomodó en el terreno, cerró los espacios y metió orden en el juego. El Rojo confundió agresividad con apuro: soltaba rápido la pelota pero sin precisión, sin esa inteligencia que necesita quien quiere lastimar de verdad.
A los 21 minutos llegó el momento clave. Fernández peinó un saque largo, Salas recibió de espaldas a Santiago Arias y tocó para Arce, quien quedó mano a mano con Rey. El paraguayo picó con calidad, parecía gol seguro, pero Arrayago salió como un rayo desde la defensa y rechazó sobre la raya lo que era un tanto inexorable. Una acción de película, una salvada que pudo haber cambiado todo. Minutos después, Fernández casi sorprende a Rey con un derechazo que se fue cerca del ángulo, y luego el mismo número 10 de la Rivadavia tuvo otra ocasión que el arquero local tapó con la rodilla.
Independiente apenas si pudo responder a esa superioridad visitante. Lautaro Millán tuvo el único remate del local en el primer tiempo, pero con tanta incomodidad que fue casi un pedido de disculpas. El Rojo seguía perdiendo duelos individuales, sin encontrar soluciones más allá de mitad de cancha. Cuando entró Maximiliano Gutiérrez en el segundo tiempo, el equipo de Viera ganó en peligrosidad. El chileno casi le arma un gol a Millán mano a mano ante Bolcato, pero el arquero visitante se lo negó. Ya en tiempo de descuento, Kevin Lomónaco cabeceó y Bolcato voló para desviarlo contra el palo.
Al final, un empate que nadie puede cuestionar demasiado. Independiente Rivadavia bajó de intensidad con el correr de los minutos, quizás por el cansancio de la derrota ante Fluminense en Copa Libertadores el martes anterior. El Rojo aguantó el empuje final pero sin generar mayores peligros. Los insultos contra la dirigencia sonaron en las tribunas de Avellaneda, porque acá en el Rojo todos saben que un 0 a 0 no es exactamente lo que la gente pedía. Viera sigue sin ganar, pero al menos no perdió. Por ahora, eso tendrá que alcanzar.






