Maximiliano Salas cerró su etapa en River con bronca. El delantero correntino, quien había llegado al Millonario en julio de 2025, fue apartado del plantel profesional por decisión del cuerpo técnico de Eduardo Coudet hace varias semanas. Desde entonces, se entrenaba de manera diferenciada junto a otros futbolistas marginados como Pezzella y Galoppo, en lo que fue un capítulo más de la polémica interna que rodea al club de Núñez.
Este martes por la mañana, Salas llegó a Mendoza en vuelo comercial acompañado por el vicepresidente Alberto Rez Masud. Se convirtió en flamante refuerzo de Independiente Rivadavia, donde permanecerá a préstamo sin cargo durante una temporada con opción de compra por alrededor de 4 millones de dólares. El delantero se mostró optimista en su arribo y expresó sus ganas de "tomarse revancha", aunque antes debería pasar los exámenes médicos correspondientes para concretar su vinculación con La Lepra.
El cuerpo técnico de Alfredo Berti planea tenerlo disponible en breve. Salas no debería tener inconvenientes de readaptación física, ya que se mantuvo en actividad en Buenos Aires pese a estar apartado del grupo principal. La intención es que pueda sumar minutos el próximo viernes ante Estudiantes de Río Cuarto por el Torneo Clausura, con miras a estar disponible para la visita a Fluminense por los octavos de final de la Copa Libertadores. "Con mucha ilusión, ganas de jugar y de demostrar lo que soy", expresó el ex Racing.
Pero lo que más llamó la atención fue su descargo posterior. En diálogo con Radio La Red, Salas no se guardó nada y apuntó directamente contra la dirigencia de River. "No me sentí jugador. Se tomó la decisión de apartar a algunos jugadores, no la comparto, porque más allá de futbolistas, somos personas. Estoy enojado porque se nos trató muy mal y no nos merecíamos terminar así", soltó con evidente molestia. El delantero reveló que una semana antes de que arrancara la temporada, Pablo Longoria los llamó por teléfono para informarles que debían presentarse la semana siguiente, sin mayores explicaciones.
Salas también cuestionó la actitud de Eduardo Coudet en el manejo de la situación. "Me hubiera encantado que Coudet me lo dijera, pero tenemos que acatar órdenes de los de arriba. Son las formas que te llevan a mostrar cómo son ellos", disparó. El futbolista fue crítico respecto al trato que recibieron los apartados: "No está bueno estar encerrado en el container. Había que meterle la mejor onda, levantar a los compañeros, porque ante todos somos humanos". Sin embargo, tuvo un reconocimiento: "El único que fue es Leo Ponzio".
En cuanto a los dirigentes, Salas aclaró que ninguno se acercó al grupo de marginados más allá de Longoria, quien visitó una única vez. También desmintió rumores sobre una supuesta agresión de Alexis Viña: "Es mentira que Viña le quiso pegar, hablaron de buena manera, lo que él sentía y nada más. Luego se fue". Finalmente, dejó un mensaje que resume su postura: si alguna vez llega a marcar contra River, no lo gritaría. "Le tengo respeto a la gente, lo que pasó es extra futbolístico", cerró.







