El Xeneize se movió con decisión en el mercado de pases y ejecutó tres operaciones que le permiten seguir buscando refuerzos hasta el 2 de septiembre. La venta de Marcelo Saracchi al Houston Dynamo, junto con los préstamos de dos juveniles al fútbol uruguayo, liberan espacios cruciales para que Juan Román Riquelme continúe armando el equipo.
Saracchi fue el que se fue. El lateral izquierdo de 28 años, nacido en Paysandú, regresó a Boca tras su paso por el Celtic escocés pero no encontró lugar en los planes de Rodolfo Arruabarrena. Entrenaba apartado del resto del plantel cuando llegó la propuesta del Houston Dynamo de la MLS. La operación cerró por 1,3 millones de dólares por el 60% del pase, y el futbolista firmará por tres temporadas en Estados Unidos. Se espera que viaje este martes para sumarse a su nuevo equipo. En sus dos años en la Ribera, el defensor disputó 52 partidos y marcó cuatro goles; su último partido importante fue en el Mundial de Clubes antes de que Miguel Ángel Russo lo marginara del equipo.
Pero la salida de Saracchi no abre la puerta del mercado de pases porque el jugador no cumplió con el requisito mínimo de partidos en el primer semestre. En cambio, los dos préstamos de juveniles sí liberan cupos. Iker Zufiaurre, delantero de la categoría 2005 que debutó bajo las órdenes de Diego Martínez y metió un gol ante Vélez en nueve presentaciones, irá a préstamo al Albion FC de Uruguay. Santiago Zampieri, lateral izquierdo de la categoría 2007 que brilló en Reserva pero nunca llegó a jugar en Primera Division—quedaba atrás de Lautaro Blanco y Malcom Braida—, se sumará al Montevideo City Torque. Ambos cumplieron con firmar planilla en al menos el 25% de los encuentros del primer semestre, así que cada cesión otorga un cupo extra para incorporar refuerzos según la AFA. En total, Boca gana tres plazas adicionales para reforzarse.
Con esos cupos en la mano, la dirigencia boquense tiene un objetivo claro: Ezequiel "Chimy" Ávila. El santafesino de 32 años quedó libre del Real Betis después de acordar la rescisión de su contrato que vencía a mediados de 2027, y quiere volver a la Argentina. El club iniciará conversaciones en las próximas horas; como Ávila rescindió su vínculo, Boca solo debe negociar con el jugador sin necesidad de intermediarios con la institución española. Ya había estado en el radar azulgrana durante el mercado de verano, pero en ese momento la dirigencia optó por Adam Bareiro, quien ahora enfrenta una situación médica delicada por una hernia de disco lumbar que por el momento no requiere cirugía.
Ávila lleva desde 2017 en el fútbol español. Pasó por Huesca y Osasuna—donde sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de ambas rodillas en 2020—antes de llegar al Betis en enero de 2024. En la última temporada disputó 30 partidos, marcó tres goles y repartió tres asistencias, aunque fue mayormente suplente. Su representante, Carlos Bilicich, ya había allanado el camino en enero: "Tal vez si el presidente lo llama y le manifiesta su interés, le despierta las ganas de volver. Hizo Inferiores en Boca un tiempo y tiene sentido de pertenencia", afirmó a TyC Sports. El propio Ávila se había mostrado cauto en aquella oportunidad: "Eso es cosa de la directiva y de mi agente. Yo me tengo que ocupar en hacer bien mi trabajo", señaló.
Además de la posible llegada del ex Betis, Boca no descarta sumar otro centrodelantero antes del cierre del mercado extendido del 2 de septiembre. La dirigencia tiene clara la necesidad de reforzar la delantera y aprovechará hasta el último momento para cerrar los refuerzos que necesita.







