¡Se cayó el martillo! La FIFA confirmó la sanción para Miguel Almirón tras su expulsión en el partido entre Paraguay y Turquía por infringir la polémica "Ley Prestianni". El mediocampista de la Albirroja se perderá un partido y no estará disponible para el crucial compromiso ante Australia este jueves a las 23 horas (Argentina).
La Comisión Disciplinaria de FIFA hizo oficial este martes la resolución que ya quedó firme y sin posibilidad de apelación. Aunque para Gustavo Alfaro representa una baja sensible en un momento clave del torneo, en el ambiente paraguayo sopló cierto alivio: el castigo terminó siendo el más leve posible considerando que se trata de la primera aplicación concreta de esta nueva normativa en una Copa del Mundo.
Todo ocurrió durante el ajustado triunfo ante Turquía cuando Almirón protagonizó un cruce verbal con un rival y cometió el "pecado" de cubrirse la boca mientras hablaba. Esa acción fue interpretada bajo el nuevo reglamento y derivó en la tarjeta roja que condicionó el cierre del encuentro.
La resolución llegó después de que el organismo analizara los descargos de ambas partes: tanto del futbolista como de Mert Müldür, el rival turco que denunció el episodio ante el equipo arbitral. En el escenario de incertidumbre respecto de si podía recibir una sanción mayor, el castigo terminó siendo el más leve.
Si Paraguay logra superar el próximo compromiso y avanza de instancia, podrá volver a contar con Almirón para la siguiente ronda. Eso sí, la sanción abrió inmediatamente el debate sobre el alcance del reglamento y su impacto sobre el desarrollo natural del juego.
¿De dónde surgió la "Ley Prestianni"?
La normativa que hoy deja afuera al ex Lanús nació este mismo año y tiene origen en una controversia entre Gianluca Prestianni y Vinicius Junior en un partido por Champions League. El brasileño denunció haber recibido un insulto racista, pero la investigación nunca pudo determinar qué se había dicho porque el futbolista argentino se había tapado la boca para hablar.
A partir de ese antecedente y ante la imposibilidad de reconstruir situaciones similares mediante imágenes o lectura labial, la FIFA avanzó con una modificación reglamentaria destinada a evitar zonas grises. Desde entonces, quedó prohibido cubrirse la boca al momento de dialogar o discutir con rivales o árbitros. Solo quedaron exceptuadas las conversaciones entre compañeros o con el propio banco.
Gustavo Alfaro también dejó su postura. Aunque evitó cuestionar directamente la expulsión, el entrenador paraguayo planteó dudas sobre el nivel de severidad. "Me parece que con una tarjeta amarilla es suficiente, hay cosas que se penan con un rigor excesivo y el temor que yo tengo es que el fútbol pierda su esencia", reflexionó.







