Francia no tuvo piedad. Con un Mbappé en estado de gracia, los galos aplastaron 3-0 a Irak en Filadelfia y aseguraron su pasaje a los dieciseisavos de final del Mundial. Una actuación de candidato, donde los europeos mostraron toda su jerarquía desde el primer minuto.
El primer acto fue puro dominio francés. A los 15 minutos llegó el primero: Michael Olise asistió a Mbappé, quien encaró desde la derecha, enganchó hacia adentro y soltó un zurdazo potente que no dejó chances para Ahmed Basil. Ese gol marcó el rumbo del partido y expuso las limitaciones defensivas de los iraquíes. Francia manejaba la pelota con comodidad, aunque la lluvia que comenzó a caer complicaba el juego. Al descanso, el equipo de Deschamps mantenía el control sin ampliar la ventaja.
Pero vino lo inesperado: una alerta de tormenta eléctrica obligó a suspender el partido durante más de dos horas. Un parate que no quebró la concentración francesa.
En el segundo tiempo, fue un festival galo. Apenas reanudó el juego, Irak cometió un error garrafal en la salida que Dembélé capitalizó al asistir a Mbappé para el 2-0. El delantero parisino llegaba así a su segundo tanto de la noche y alcanzaba los 16 goles en Mundiales, igualando a Klose y quedando a solo dos de Messi. Una cifra que habla de su calidad.
Con la ventaja consolidada, Francia encontró aún más espacios. A los 66', Dembélé quedó mano a mano con el arquero gracias a un pase de tres dedos de Olise y definió cruzado para el 3-0 definitivo. Punto final a una actuación sin sobresaltos para los europeos.
En el cierre, Francia administró el resultado con tranquilidad y selló una victoria que aseguró la clasificación a los dieciseisavos. Ahora, el equipo francés buscará el puntaje perfecto ante Noruega para cerrar la fase de grupos en lo más alto. Los candidatos confirmaron por qué lo son.







