La novela de Julián Álvarez en el Atlético de Madrid sigue escribiendo capítulos cada vez más tensos. El delantero cordobés no estuvo en el Riyadh Air Metropolitano para el debut liguero del equipo de Diego Pablo Simeone ante Málaga, un partido que terminó con victoria colchonera. Una ausencia que grita a los cuatro vientos: el Araña sigue empecinado en irse a Barcelona, tal como lo manifestó después del Mundial.
La inasistencia cobró aún más relevancia porque el club aprovechó la jornada para rendir homenaje a sus campeones mundiales: Marcos Llorente, Marc Pubill, Álex Baena y Alejandro Grimaldo recibieron los aplausos de la afición. Cristian Romero, el central recientemente incorporado, estuvo presente en el estadio compartiendo charlas con Juan Musso. Julián, en tanto, brilló por su ausencia. Tampoco se dejó ver en el pasillo de honor que sus compañeros Giuliano Simeone y Musso transitaron como derrotados en la final de Nueva Jersey.
Enrique Cerezo, presidente del club, intentó apaciguar las aguas minutos antes del partido. "No se vendía, es un jugador nuestro y una pieza importante de nuestro equipo", reiteró el directivo. Y agregó con optimismo: "No sé si pedirá perdón, pero Julián es una persona excelente y segurísimo de que se ganará a la afición en dos partidos". La realidad es que el Atlético está parado sobre una cláusula de rescisión de 500 millones de euros, lo que convierte a Álvarez en un jugador cautivo. Deberá respetar su contrato, presentarse a entrenar y posar para las fotos oficiales, pero no puede obligárselo a estar en el estadio. Así, los medios locales marcaron su ausencia como un nuevo acto de insubordinación.
En el terreno de juego, el Atlético necesitó esperar al segundo tiempo para romper el cerco de un Málaga que se defendió con orden. Kang-in Lee, el surcoreano llegado desde París Saint-Germain que heredó la número 7 de Griezmann, resolvió con un golazo de izquierda desde la derecha, colgando la pelota en el ángulo lejano tras dejar atrás a dos defensores. Baena cerró la cuenta con un tiro libre espectacular en el mismo rincón. El equipo de Simeone ganó, pero sin la brillantez que se espera de un candidato al título.
Los hinchas, por su parte, no mencionaron a Julián durante el partido. Solo apareció una pancarta premonitoria que lo tildaba de "caprichoso" y acusaba a su entorno y a Barcelona de engañarlo. El próximo domingo llega Villarreal por la segunda fecha, y todo indica que Álvarez será convocado por Simeone, quien ha reiterado que cuenta con el atacante. Pero la tensión está servida, y promete ser otro capítulo incómodo en esta telenovela que apenas comienza.







