Con la voz quebrada y el corazón en el piso, Harry Kane no tuvo palabras dulces cuando pisó el césped de Atlanta después de la pesadilla que vivió Inglaterra. La Albiceleste lo noquió en la semifinal del Mundial y el capitán de los británicos quedó hecho polvo. "Estoy destrozado por los chicos, por todos: el equipo, el cuerpo técnico y los aficionados. Jugamos bien durante gran parte del partido. Cuando nos pusimos 1-0 intentamos aguantar, pero a este nivel eso no es suficiente", largó Kane con las pulsaciones disparadas.
El 9 inglés no se anduvo con vueltas a la hora de analizar qué salió mal en cancha. Reconoció el trabajo de la Albiceleste sin excusas baratas: "Nos costó presionar con la pelota. En la primera parte y al inicio del segundo tiempo metimos mucha intensidad arriba. Pudimos recuperar balones y tener el control. Tras el gol, ellos adelantaron más sus líneas y no pudimos igualarlos. Fue una ola tras otra e intentamos aguantar. Pusimos el cuerpo, pero no fue suficiente". La historia de siempre para los ingleses: casi, pero no alcanza.
Aunque llegaron a semifinales (como en 2018) y fueron subcampeones de Europa en dos ocasiones, Kane se lamentó por esa espina clavada que lleva Inglaterra desde 1966: "Tuvimos buenos momentos y buenos partidos. Estamos cerca, pero parece que siempre nos falta esa pieza en las fases finales del torneo. Estos torneos exigen muchísimo: esfuerzo, presión y fortaleza mental. Creo que lo demostramos durante seis o siete semanas, pero nos sigue faltando esa última pieza". Un grito de frustración que resume la historia reciente de la selección británica.
Como capitán que saluda a otro capitán, Kane no tuvo más que palabras de respeto para Leo Messi. El astro argentino fue determinante en la semifinal y el delantero inglés lo reconoció sin dudarlo: "En varias partes del juego luchamos bien contra él, pero sigue siendo uno de los jugadores más peligrosos del mundo cuando tiene la pelota en el último tercio de la cancha. Siempre puede inventar algo y volvió a hacerlo. Por eso es uno de los mejores jugadores del mundo". Luego, en el epílogo, se saludaron con toda la consideración que se merecen dos cracks de esta magnitud.
Con casi 33 años encima, le consultaron si se veía disputando el próximo Mundial de 2030. Kane no cerró la puerta, pero tampoco hizo promesas. Puso a Messi como ejemplo viviente de que los años no son impedimento cuando hay calidad de sobra: "Es demasiado pronto para hablar de eso. Soy una persona que toma las cosas año a año, según cómo se siente. Amo más que nada jugar para la selección y es un orgullo hacerlo. Cuatro años es mucho tiempo; tengo 33 años, pero miren a Messi: sigue compitiendo al más alto nivel. Abordaré cada situación cuando llegue. Ahora mismo estoy procesando la derrota". Mientras tanto, Inglaterra jugará el tercer puesto el sábado en Miami contra Francia, un consuelo amargo para los británicos.







