La Copa del Mundo tiembla en Nueva York. Mientras el humo invadía Manhattan, la MLS aprovechó el clima futbolero que genera el torneo para presentar su nueva temporada con Antoine Griezmann como la gran sorpresa en Orlando. Y claro, el francés no podía esquivar el tema: ganó una final mundialista en Rusia 2018 y perdió otra con Argentina en 2022. Imposible no hablar de eso.
El acto reunió autoridades y futbolistas en inglés, pero Griezmann sorprendió hablando en un español impecable, como si fuera un latino más. "Hace tiempo que quería tener esta experiencia y venir cuando todavía estaba bien para darle cosas. Al final, cualquier futbolista profesional quiere ganar. Yo vine para eso: para dar lo máximo, ayudar al equipo a ganar, hacer crecer al club, ayudar a mis compañeros, ganar títulos colectivos y ser una parte importante de Orlando y de la MLS", soltó el delantero con total convicción.
Pero lo jugoso llegó cuando tocaron el tema de las finales mundialistas. Con los ojos brillando, Griezmann se sincera: "Mucho estrés". Y explica con precisión lo que vive un jugador en esas horas previas. "Yo sentía muchas ganas de que llegara la hora del partido, muchas emociones en la cabeza. Después, al salir al estadio, ver las banderas de tantos países, las tribunas llenas, los hinchas de tu país con la camiseta, tanta alegría, tanta pasión, tanto orgullo… Fue muy emocionante. Hay mucho estrés hasta que suena el pitazo inicial".
Lo interesante es que en esta final habrá varios excompañeros suyos repartidos entre Argentina y España. Cinco en la selección argentina y tres en la española. Pero Griezmann tiene una regla clara para estas horas: no mandar mensajes para no traer mala suerte. "Solo deseo que disfruten. Hablé con Marcos Llorente después de la eliminación contra Francia y estaba muy feliz. Creo que todos deben disfrutarlo porque es algo único, algo que no se repite. Que disfruten este Mundial", cerró con la sabiduría de quien ya pasó por la gloria y la derrota en una final.
El francés llega a Orlando con ganas de dejar su marca en la MLS, pero con la cabeza puesta en lo que sucede en Qatar. Porque aunque se vaya a jugar en Estados Unidos, el corazón de Griezmann sigue latiendo al ritmo de la Copa del Mundo.







