Gianni Infantino citó a los principales directivos de la FIFA a una reunión de emergencia en Rabat, Marruecos, para el miércoles 4 de agosto. El encuentro llega tras el colapso de su controvertido proyecto de abrir la inversión privada en torneos como el Mundial de Clubes 2029 y el Mundial 2030, una iniciativa que generó un tsunami de críticas en el fútbol mundial.
El martes fue caótico para el mandamás suizo-italiano. Arsene Wenger, director de Desarrollo Global del Fútbol de la FIFA, tomó distancia públicamente de Infantino. El secretario general Mattias Grafström envió un mail a los empleados de Zúrich con la misma línea de despegue. Y Jordania denunció directamente "chantaje" con dinero a cambio de apoyo para la reelección de Infantino en 2027. La presión fue tanta que el presidente se vio obligado a retirar su plan de crear FIFA Forward Enterprise (FFE), la empresa que gestionaría los aspectos comerciales y operativos de los torneos.
La propuesta había sido rechazada de plano por la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC). Incluso, los europeos amenazaron con boicotear las competiciones de la FIFA, incluido el Mundial. Las voces en contra superaron ampliamente a las de apoyo, dejando a Infantino en una posición incómoda. Ahora busca evaluar mano a mano qué respaldo ejecutivo le queda en la organización.
A la reunión de Rabat asistirán Mattias Grafström, el jefe de gabinete Daniel O'Toole, el director jurídico Emilio García Silvero, el responsable de federaciones miembro Elkhan Mammadov, la directora de Recursos Humanos Kimberly Morris, el director de medios Bryan Swanson y el director de comunicaciones David Farrelly. Una lista que refleja la magnitud de la crisis institucional.
El escándalo ya dejó su primer daño colateral: la renuncia de Carlos Cordeiro, asesor principal de Infantino en estrategia y gobernanza global. El dirigente fue contundente al calificar la propuesta como "un mal negocio para el fútbol" y aseguró que el plan "hipotecaba el futuro" del deporte. Ahora, Infantino debe recomponer el apoyo de las federaciones después de haber archivado una iniciativa que abrió una grieta profunda dentro de la FIFA.







