La ciudad de Milán se vistió de luto este martes para despedir a uno de sus mayores símbolos. Miles de hinchas del Milan se congregaron en la Basílica de San Ambrosio para rendirle un último homenaje a Franco Baresi, el legendario defensor que falleció el viernes pasado a los 66 años tras una enfermedad oncológica. La ceremonia fue un reflejo del amor incondicional que la hinchada del Rossoneri siempre le profesó al ídolo.
La despedida contó con la presencia de grandes figuras que compartieron vestuario con Baresi. Roberto Baggio, Paolo Maldini, Alessandro Costacurta y Marco van Basten acompañaron el duelo, mientras que la Curva Sud, la barra brava más emblemática del club, desplegó sus banderas en honor al capitán. Uno de los trapos que ondeó durante la ceremonia llevaba una inscripción que resumía la grandeza del italiano: "Franco Baresi. Leyenda inmortal, inimitable bandera que nunca dejará de flamear. Chau, Capitán".
El momento más emotivo llegó cuando ingresaron el féretro a la Basílica. Los miles de aficionados presentes entonaron al unísono un cántico que resonó por las calles milanesas: "Un capitán, solo hay un capitán". Era el grito de despedida de una multitud que no podía creer que se iba quien fue el símbolo máximo de identidad del club durante más de dos décadas.
Baresi fue mucho más que un futbolista talentoso. Con apenas 1,76 metros de altura, apodado "Piscinin" por su estatura, se convirtió en uno de los mejores liberos de la historia del fútbol mundial. Su capacidad para leer el juego, su velocidad en la última línea y su timing perfecto en los cruces lo hicieron prácticamente imbatible. Pero lo que realmente lo distinguió fue su liderazgo inquebrantable, una cualidad que lo llevó a ser capitán del Milan durante 15 temporadas, comenzando a los apenas 22 años.
Durante sus 20 años como profesional, Baresi vistió únicamente la camiseta rossonera, demostrando una lealtad poco común en el fútbol moderno. Con el Milan conquistó 18 títulos, entre ellos seis Scudettos y tres Copas de Campeones. Su influencia también fue determinante en la selección italiana, donde ganó el Mundial de 1982 y se convirtió en capitán en 1990. En 1989 obtuvo el Balón de Plata, y un año después fue elegido Futbolista del Año en la Serie A. Baresi fue pieza fundamental en el revolucionario Milan de Arrigo Sacchi de finales de los ochenta, aquel equipo que cambió el fútbol europeo con su pressing asfixiante y su defensa de hierro, la misma que él lideraba con autoridad indiscutible. Su legado trasciende los números: es el símbolo viviente de lo que significa la camiseta milanista.







