Pietro Puzone fue uno de los privilegiados que formó parte del plantel campeón del Napoli en la temporada 1986/87, aquella en la que Diego Maradona llegó para revolucionar el fútbol italiano. El extremo derecho también levantó la Copa Italia en ese mismo año, pero la historia de este futbolista terminó en la más cruda de las realidades: encontrado en estado crítico tirado en un banco de Acerra, a apenas 14 kilómetros de Nápoles.
Con 63 años, Puzone fue descubierto tras pasar varios días acostado en ese banco sin que nadie interviniera. La Gazzetta dello Sport confirmó que "estuvo a punto de morir otra vez" debido a una recaída en sus adicciones. El periodista Oscar Maresca lo identificó como el "mejor amigo de Maradona en el Napoli" y describió la escena de manera desgarradora: "Se encontraba en estado crítico, con heridas profundas en piernas y brazos". El activista ambiental Alessandro Cannavacciuolo fue quien visibilizó la situación a través de Facebook, denunciando que "ese banco es una condena, no un hogar" y que "mirar hacia otro lado es complicidad".
La publicación se viralizó en pocas horas y generó la intervención inmediata de los servicios de emergencia, activados por el alcalde de Acerra, Tito D'Errico, junto con los asistentes sociales. Cannavacciuolo precisó que Puzone fue internado en la Clínica Villa dei Fiori para recibir los cuidados necesarios. "Llevaba días acostado en un banco bajo el sol abrasador, seguía bebiendo. No sé cuánto tiempo más habría resistido", expresó el activista, quien además inició un proceso legal y sociosanitario para garantizar a Pietro un camino de recuperación seguro.
Este no era el primer llamado de atención sobre la situación de Puzone. En junio de 2020, en plena pandemia de COVID-19, el locutor de Radio Marte, Gianni Simioli, ya había denunciado que "se convirtió en un indigente. Duerme en bancos y probablemente esté enfermo". En esa oportunidad, el entonces alcalde Raffaele Lettiere reconoció que se habían ocupado de él durante la emergencia sanitaria, pero que las conversaciones con los servicios de drogadicción no habían resultado. "Si sus antiguos compañeros lo hicieran sentir importante, podría ser un buen estímulo", había dicho el intendente.
En el Napoli campeón de 1986/87, Puzone compartió vestuario con figuras de la talla de Ciro Ferrara, Andrea Carnevale, Bruno Giordano y Salvatore Bagni. Aunque no disputó partidos en la Serie A de ese año porque era el cuarto delantero del equipo, sí fue al banco en cuatro ocasiones y tuvo participación en la Copa Italia. Su carrera continuó en otros clubes italianos como Cavese, Akragas, Catania, Spezia e Ischia, pero se retiró prematuramente a los 27 años.
La relación entre Puzone y Maradona trascendió los entrenamientos y los partidos. En una entrevista con la Gazzetta, Pietro reveló: "Él era el mejor futbolista del mundo, yo era un joven que solo pensaba en divertirse. No supe gestionar mi talento, perdí todas las oportunidades. Siempre salía de noche con Diego". Maradona lo llamaba cariñosamente "Pedro" y le dejó un consejo que Puzone nunca olvidó: "Pietro, tienes que salvarte".
Una de las anécdotas más emotivas que compartieron ocurrió el 18 de marzo de 1985, cuando asistieron a un partido benéfico en Acerra para recaudar fondos destinados a la operación de un niño con una malformación labial. "No alcanzamos la recaudación esperada con la venta de entradas, así que Diego extendió un cheque para cubrir el resto", recordó Puzone. Aquella generosidad de Maradona contrastaba con la vida desenfrenada que ambos llevaban. "Con él sabías a qué hora salías, pero no cuándo volvías a casa", confesó Pietro, quien reconoció que la vida le "pasó factura" después de años viviendo al límite, con demasiada popularidad, dinero fácil y vicios que terminaron consumiéndolo.







